Magdalena Sarmiento fue despertada por el ruido del televisor. Abrió los ojos, se apoyó en un lado del sofá para sentarse y sintió la mente ofuscada por un momento.
El programa de entretenimiento ya había terminado y ahora transmitían una popular telenovela. Sin embargo, alguien había subido el volumen al máximo; el sonido era casi ensordecedor.
En el comedor, Renato Jiménez comía con total lentitud. Estaba de espaldas a ella, por lo que solo podía ver la ancha figura de sus hombros.
Ella se quitó la liga que llevaba en la muñeca, se recogió el cabello en una coleta y caminó hacia el comedor, arrastrando las pantuflas.
—¿A qué hora llegaste?
Renato levantó ligeramente la mirada. En su tono frío e indiferente no se asomaba ninguna emoción:
—¿Acaso tengo que avisarte cuando regreso?
Ella se quedó sin palabras. Se tocó el vientre vacío, miró la comida a medio terminar y frunció los labios con desánimo.
—Yo tampoco he cenado.
Como en el almuerzo apenas había probado bocado, Renato estaba hambriento, así que estaba comiendo más de lo habitual. Sus oscuros ojos casi no tenían brillo y su tono fue glacial:
—Yo no te pedí que me esperaras.
Aquella indiferencia, sumada al significado literal de sus palabras, dejaba claro que ella se estaba haciendo ilusiones sola.
Magdalena se quedó paralizada. No entendía qué le pasaba. Durante el día había estado bien, ¿por qué de repente, al llegar la noche, parecía otra persona? Su actitud era cortante.
Su mirada se posó en la mano izquierda de él, que aún llevaba un vendaje. Apretó los labios, guardó silencio, fue a la cocina a servirse un plato de comida, se sentó y empezó a comer sin decir una palabra.
Después de la cena, ella fue a lavar los cubiertos, mientras Renato entraba a la habitación a ducharse. Cuando terminó, Magdalena tomó el ungüento de la mesa de centro y llamó a la puerta de su habitación. Nadie respondió.
Empujó la puerta y entró. No había nadie en el cuarto, pero se escuchaba el ruido del agua en el baño. Tras dudar un momento, se acercó y habló desde el otro lado de la puerta.

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