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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 212

Debido al mal rato de la noche anterior, al día siguiente Magdalena no le preparó el desayuno a Renato. Anoche lo había dado todo para recibir solo un trato frío y humillante a cambio; ella tenía su propio orgullo y dignidad, y no iba a buscar que la maltrataran sin motivo.

Estaba a punto de ir a buscar a Camilo, ya que hoy los acompañaría al lugar de la obra, cuando, para su sorpresa, él llamó a su puerta.

Ella sonrió de manera encantadora.

—Buenos días, Camilo. Justo iba a buscarte.

Camilo, al igual que el gerente Vicente, era un hombre culto y de modales refinados. Le devolvió una sonrisa amable.

—Buenos días.

—¿Vienes a buscarme para ir juntos a la obra? —preguntó ella.

Pensó que Camilo tenía mucho mérito por haber aguantado tantos años trabajando bajo el temperamento volátil de Renato.

—No —Camilo la observó por un largo momento—. ¿Por qué no fuiste a prepararle el desayuno al presidente Jiménez?

La sonrisa de Magdalena se desvaneció lentamente. Apretó los labios y contestó:

—El desayuno del restaurante está mejor que el mío.

Camilo la miró, asombrado.

—¿No sabes que el presidente Jiménez no soporta la comida de Ribera Alta?

Claro que lo sabía. ¿Acaso no había sido ella quien le había cocinado todos estos días?

Camilo no entendía qué había pasado. Aunque notó la expresión extraña de la chica, el tiempo apremiaba y no podía detenerse a investigar.

—Ve rápido a prepararle algo al presidente. Después de desayunar, tiene que ir a la sucursal para una junta con los directivos sobre este proyecto.

Magdalena soltó un ligero quejido, volvió a su habitación por su celular y su tarjeta de acceso, y caminó a paso lento hacia la puerta de Renato.

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