Entrar Via

Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 389

Al otro lado de la calle, Lázaro Guzmán observaba en silencio a la mujer que tenía enfrente desde el interior de su auto. Ella vestía una gabardina color beige y el viento agitaba su larga melena oscura. De vez en cuando bajaba la mirada para susurrarle algo al hombre en la silla de ruedas, mientras una radiante sonrisa iluminaba su rostro blanco como la porcelana.

Mateo lo miró por el espejo retrovisor.

—Señor Guzmán, ¿quiere que me detenga?

El corazón de Lázaro se sentía tan desolado y sombrío como una noche cerrada a finales de otoño.

—No es necesario. Regresemos a la empresa.

Justo cuando el vehículo arrancó, Magdalena miró en esa dirección. Le pareció que el auto era familiar, pero solo le dio un vistazo rápido y no logró verlo con claridad, así que no pudo asegurar si le pertenecía a esa persona.

Camilo salió del estacionamiento, bajó del auto y, junto con Magdalena, ayudó a Renato a subir. Ella rodeó el vehículo para entrar por el otro lado.

Una vez adentro, Renato habló con tranquilidad:

—Le pedí a Wendy que presentara tu renuncia al trabajo.

Fue algo tan repentino y sin previo aviso, que Magdalena no pudo evitar sentir un fuerte rechazo hacia su actitud controladora.

—¡¿Cómo te atreves a renunciar a mi trabajo sin mi consentimiento?!

A Renato no le sorprendió en absoluto su ligero arranque de ira.

—En este momento necesitas descansar para recuperarte, y además, ya estás a punto de cumplir los tres meses de embarazo.

La indiferencia en su tono la irritó profundamente, e hizo que abriera los ojos de par en par, llena de furia.

—¡Pues todavía no cumplo los tres meses!

Antes, cuando estaba con Lázaro Guzmán, él siempre accedía a sus deseos y respetaba profundamente su opinión. Pero el estilo de Renato era el de un líder absoluto que siempre actuaba por su cuenta, sin otorgar a los demás ni una pizca de libertad.

No es que le pareciera mal quedarse en casa, lo que le molestaba era que nadie le hubiera consultado siendo ella la principal afectada.

Ella era su esposa, no su subordinada. No tenía por qué obedecer ciegamente todas sus órdenes.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Casé con el que Pagó Mi Venganza