Elías Silva frunció ligeramente el ceño y, mirando a Carolina Morales, le dijo:
—Caro, Isabela dice que se entiende bien contigo. Te la encargo un momento para que platiquen.
—Más tarde vuelvo por ella.
Había venido principalmente porque le preocupaba que Álvaro Morales estuviera aquí y no quería que Isabela tuviera ningún trato con él.
Carolina se rio.
—Señor Silva, no se preocupe, nadie se atrevería a hacerle algo a su esposa.
Elías le lanzó otra mirada a Melina Rivas. Molesta, ella le espetó:
—¿Y tú qué me ves, Elías? No soy tan vil como para desquitarme con tu familia. Por mucho que me caigas mal, mi problema es contigo, directamente.
—Eso espero. Cualquier cosa que el Grupo Rivas tenga en mi contra, que sea directamente conmigo. No se metan con mi esposa.
—El león cree que todos son de su condición —dijo Melina—. ¡Ya lárgate y no me arruines el humor!
Aguantando el coraje por sus insultos, Elías se contuvo, le dijo un par de cosas a Isabela y se marchó.
***
Cuando Elías se fue, Carolina le comentó a Isabela:
—Ustedes dos deberían dedicarse a la actuación.
Isabela sonrió.
—Pues justo me estoy preparando para producir una serie. No sé si a un par de bellezas como ustedes les interesaría invertir.


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