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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 200

—Elías, tú e Isabela también deberían tener un hijo pronto. En familias como las nuestras, la descendencia es muy importante. Jimena y yo planeamos tener dos niños y una niña.

—La familia Silva es grande, así que no tienes tanta presión por tener hijos, pero aun así deberías tener un varón. Los mayores de tu familia no aceptan de verdad a Isabela. Si tuvieran un hijo pronto, quizás la aceptarían por el bien del niño.

—Mira que ya llevan tiempo casados e Isabela todavía no puede poner un pie en la mansión de la familia Silva.

A Elías le molestó el comentario; sentía que Rodrigo solo estaba presumiendo a propósito. Sin embargo, no lo demostró y dijo: —Isabela y yo no tenemos prisa. Queremos disfrutar unos años nosotros dos solos. No nos importa si es niño o niña, con que sea mi hijo, me da igual.

Él no tenía esa mentalidad de preferir a los hijos varones.

Además, en la familia Silva ciertamente sobraban hombres y faltaban mujeres; de hecho, él preferiría tener una hija.

—No importa si los mayores la aceptan o no. Ella es mi esposa, la que va a pasar el resto de su vida conmigo, no con ellos.

—Ya se casó conmigo, así que la mansión de la familia Silva también es su casa. Puede volver cuando quiera, simplemente preferimos vivir por nuestra cuenta, por eso no hemos regresado a la casa familiar.

Tenía propiedades de sobra a su nombre.

No era necesario llevar a Isabela a la casa familiar.

Bueno, la verdad era que Isabela no había vuelto a la casa familiar porque los mayores no la querían, y él no quería volver a pelear con ellos por su culpa.

Así que, simplemente, no volvían.

Los mayores habían aceptado tácitamente que vivieran fuera.

Rodrigo continuó: —Si te soy sincero, sigo pensando que Isabela no está a tu altura. Traté de convencerte en su momento, pero no me hiciste caso. Ya no tiene caso hablar de eso, pero para que los mayores la acepten pronto, deberías mandarla a tomar clases de etiqueta.

—Elías, vine por el nuevo proyecto de tu empresa. Estoy muy interesado, podríamos colaborar.

Elías ya se imaginaba el verdadero motivo de la visita de su amigo.

—Últimamente el negocio ha estado un poco flojo en el Grupo Méndez —dijo Rodrigo, mirando a Elías—. Si Jimena está embarazada, los gastos van a aumentar. Criar un hijo es carísimo.

—Si al negocio no le va bien, yo me estreso, y Jimena se preocupará conmigo, lo cual no es bueno para el embarazo.

Elías guardó silencio un momento y luego preguntó: —¿Cuánto capital puede reunir el Grupo Méndez ahora mismo? ¿Tienen dos mil millones?

Los ojos de Rodrigo brillaron. —Quizás no podamos juntar tanto, pero podemos firmar un pagaré. El dinero que falte, Elías, nos lo adelantas tú. Cuando el proyecto termine y genere ganancias, te cobras lo que te debo y luego dividimos las utilidades.

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