La cadena de capital del Grupo Méndez no era tan sólida como la del Grupo Silva. Podían reunir los dos mil millones de pesos, pero después de hacerlo, el Grupo Méndez quedaría en una situación muy precaria. Cualquier imprevisto podría provocar fácilmente una ruptura en su flujo de efectivo.
Rodrigo Méndez no quería correr ese riesgo, así que intentó hacer lo de siempre: invertir una pequeña cantidad y dejar que Elías Silva adelantara el resto, para luego dividir las ganancias al cincuenta por ciento.
Elías suspiró para sus adentros. Su amigo de la infancia siempre era así.
—Rodrigo, claro que podemos colaborar —dijo—. Pero esta vez, el porcentaje que obtengas será proporcional a lo que inviertas.
No quería seguir adelantando dinero para Rodrigo cada vez.
¿Qué diferencia había entre lo que proponía Rodrigo y querer todo peladito y en la boca?
Rodrigo frunció el ceño y replicó:
—Si es así, mi participación será muy pequeña y no ganaré mucho. Se me va a complicar mantener a un hijo en el futuro.
—Rodrigo, la familia Méndez es una familia de rancio abolengo. Tienen un buen respaldo, mantener a un hijo no es ningún problema para ustedes.
La familia Méndez no era tan rica como la familia Silva, pero después de tres generaciones de esfuerzo, su patrimonio superaba al de muchas familias adineradas de menor categoría. Además, Rodrigo era hijo único, todo lo de la familia Méndez sería suyo. Podría mantener a una docena de hijos si quisiera.
Realmente no había necesidad de hacerse la víctima con él.
¡Si de verdad no podía mantenerlos, que no los tuviera!
Por supuesto, Elías nunca diría eso en voz alta.
Si lo hacía, su amistad se rompería. Por los viejos tiempos, por haber crecido juntos y por Jimena, no podía llegar a ese extremo con Rodrigo.
Sin embargo, en los negocios, y más en uno de tal magnitud, Elías ya no estaba dispuesto a asumir el cien por ciento del riesgo como antes.
Elías ya había avanzado bastante en las negociaciones con Irene Delgado y estaba a punto de cerrar un trato con el Grupo Delgado. El Grupo Delgado estaba mejor posicionado que el Grupo Méndez y tenía mucho más capital. Colaborar con ellos significaba que no tendría que asumir tantos riesgos.
En el pasado, sus colaboraciones tanto con el Grupo Delgado como con el Grupo Morales siempre habían sido exitosas y beneficiosas para ambas partes.



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