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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 204

—Papá, regreso a trabajar.

Rodrigo se levantó y se fue, sin ganas de escuchar los sermones de su padre.

La fortuna de la señora Méndez no era mucha, y normalmente ni la pelaba. Era solo que en ese momento estaba de mal humor.

Pero la verdad era que nunca la había aceptado de verdad, aunque ella lo tratara muy bien.

Para él, la señora Méndez era una experta en aguantar, todo con el objetivo de allanarle el camino a Isabela.

Y sentía que lo había logrado. Sin tener que hacer nada evidente, solo con mantenerse firme en su posición como la señora Méndez, Isabela, bajo el título de «hija de la familia Méndez», pudo encontrar un buen partido.

Además, los bienes que ella estaba adquiriendo ahora, en el futuro serían para Isabela.

Pero como su padre todavía estaba al mando del Grupo Méndez, no podía pasarse de la raya y hacerlo enojar, sería contraproducente.

Su padre siempre decía que la señora Méndez había hecho un gran sacrificio, refiriéndose a que la familia de su tío le había exigido que se sometiera a una cirugía para asegurarse de que no pudiera tener más hijos antes de casarse con él.

Si ella misma estuvo de acuerdo, no tenía a quién culpar.

Si quieres beneficios, tienes que aguantar las consecuencias.

Sin esperar a que su padre dijera algo más, Rodrigo se levantó y se marchó.

Lorenzo observó la espalda de su hijo mientras se alejaba y suspiró con resignación.

Lo que le había dado a su esposa no era mucho, y todo había salido de su patrimonio personal.

Rodrigo era de mente estrecha. Si en el futuro la familia Méndez quedaba en sus manos, temía que no llegaría muy lejos.

Pero aparte de Rodrigo, por el momento no tenía a nadie más que pudiera tomar el relevo. Su hijo ilegítimo apenas tenía diez años y aún no estaba capacitado.

Lo que Rodrigo temía era una realidad: su padre tenía un hijo fuera del matrimonio. Lorenzo había escondido tan bien a esa amante que ni la señora Méndez lo sabía.

La familia de la anterior señora Méndez solo había exigido que la madre de Isabela se esterilizara, pero ¿de qué servía eso?

Si Lorenzo quería tener hijos, podía tenerlos. Podía tenerlos con otra mujer, cuantos quisiera.

La familia Méndez era grande y próspera; un solo hijo como Rodrigo no era suficiente.

Lorenzo pensó que sería mejor ahorrar más dinero para su hijo ilegítimo. Si en el futuro Rodrigo arruinaba el Grupo Méndez, al menos el sustento de su hijo menor estaría garantizado, y su actual esposa, con los ingresos de sus rentas, tampoco tendría de qué preocuparse.

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