Cuando cerró la puerta de la oficina, Rodrigo regresó al sofá. Al ver la bolsa de costillas que Elías había traído, su rostro se ensombreció de una manera aterradora.
Isabela no sabía nada de esto.
Había pasado un largo rato platicando sobre el guion con Carolina. Cuando la secretaria de esta la llamó para recordarle una cita con un cliente, Isabela despidió a Carolina y por fin pudo relajarse.
Carolina era, sin duda, una mujer de negocios formidable, con una visión y una perspectiva excelentes.
Con sus sugerencias y análisis, y pidiendo al guionista que hiciera algunos ajustes, el nuevo guion estaba completo. Ahora tenía ese toque que ella buscaba.
De buen humor, Isabela pensó en su madre y decidió llamarla.
Cuando la señora Méndez contestó, ella preguntó:
—Mamá, ¿tienes libre esta noche?
—Claro que sí. Lorenzo tiene una cena de negocios, no viene a cenar a casa —respondió la señora Méndez—. ¿Qué pasa?
—Nada en especial, solo que hace mucho que no te veo y te extraño. Quería invitarte a cenar, yo invito. Y después, podemos ir de compras un rato, madre e hija.
Era cierto que llevaba tiempo sin pasar un rato con su madre.
—¿Ya terminaste con tu trabajo? —preguntó la señora Méndez, preocupada por quitarle tiempo a su hija.
—Sí, por ahora ya terminé. De hecho, le di a todo el equipo dos días libres para que descansen bien antes de empezar a grabar la segunda serie.
—Tú también tienes que descansar bien —le aconsejó la señora Méndez—. La salud es lo más importante. No te desveles tanto, si te agotas, de nada te servirá todo el dinero que ganes después.
—¿Cuándo se estrena la serie que grabaron? Cuando salga, mándamela para verla. Te aseguro que la apoyaré y la recomendaré a todas mis amigas.
Las matriarcas de las verdaderas familias de abolengo despreciaban los orígenes de la señora Méndez y evitaban relacionarse con ella. Sin embargo, aquellas cuyas familias no eran tan acaudaladas como los Méndez disfrutaban de su compañía.
Así, la señora Méndez tenía un pequeño círculo de amigas con las que se llevaba bien y en las que confiaba.


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