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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 381

—Siempre es lo mismo: ustedes los hombres son los mujeriegos, pero los insultos nos los llevamos nosotras.

—Es injusto.

Y diciendo esto, Nuria se soltó a llorar.

Lorenzo se apresuró a mimarla y consolarla.

Después de un rato de arrumacos, sacó una caja del cajón y se la puso en la mano.

—Mira, te compré este collar nuevo. Ábrelo, a ver si te gusta.

En realidad, lo había comprado para su esposa, pensando en contentarla para que lo perdonara, dejara de hablar de divorcio y volviera a la casa de los Méndez.

Pero ahora que Nuria lloraba sus penas, decidió dárselo a ella.

Si se lo diera a Vanessa, tal vez lo aceptaría, pero difícilmente lo perdonaría. Era una mujer muy cuadrada y de principios; consideraba que su infidelidad lo había ensuciado, que había traicionado el matrimonio y la había traicionado a ella.

Era imposible que lo perdonara.

Pues si no lo perdonaba, ni modo.

Si de verdad quería el divorcio, se lo daría.

Que todo acabara en paz.

Nuria abrió la caja, sacó el collar y, aún con lágrimas en el rostro, sonrió.

—Qué collar tan hermoso, me encanta. ¿Cuándo lo compraste?

—Hoy mismo. Pensaba dártelo en la noche. Sé que tuvimos esa pelea por lo de las fotos y quería disculparme contigo con este regalo.

Tomó el collar de las manos de Nuria.

—Ven, deja que te lo ponga.

Nuria dejó dócilmente que se lo colocara.

—Lo de las fotos, de verdad no fui yo. Me enojó mucho que dudaras de mí, pero ya te perdoné hace mucho.

Nuria le dio un beso en la mejilla.

—Gracias, Lorenzo. Te amo demasiado.

No le tenía miedo a Rodrigo.

—Eso... no sería apropiado. Mejor seamos discretos.

Lorenzo sentía que eso sería excesivo, una crueldad hacia Vanessa.

No creía que Vanessa no sintiera ya ningún afecto por él; simplemente tenía expectativas muy altas sobre el matrimonio y no podía tolerar su infidelidad.

El divorcio seguro sería doloroso para ella también.

—Tú espera noticias en casa. Y por favor, perfil bajo estos días. ¡Y nada de ir a buscarle problemas a Vanessa!

—¿Para qué voy a buscarle problemas? Ya la derroté.

Nuria había sido la amante durante once años y nunca había molestado a Vanessa. Ahora que su relación con Lorenzo era pública, menos necesidad tenía.

Al contrario, fue Vanessa quien la buscó para pedirle que apurara a Lorenzo con el divorcio y le dejara el camino libre.

Había que admitir que la vieja tenía dignidad; sabía que ya no era del agrado de Lorenzo y prefirió hacerse a un lado por voluntad propia.

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