—Vámonos. ¿No iban a llevar a los niños a la escuela? Tu auto debe seguir en el Corporativo Lara, ¿qué tal si los llevo yo?
Mientras hablaba, Pelayo Montero se acercó a los dos pequeños y se agachó levemente, dedicándoles a Tessa y Tiago una sonrisa que él consideraba encantadora.
—Hola, me llamo Pelayo Montero, soy un... muy buen amigo de su mamá. ¡Por favor, preséntense!
Tessa y Tiago ya habían notado a este apuesto sujeto, y no se les escapó cómo le brillaban los ojos al mirar a su preciosa madre.
Era la misma mirada que tenía su padrino cuando la veía.
A Tessa le encantaba la gente guapa, así que al ver a un hombre tan atractivo, respondió con muchísimo entusiasmo.
—¡Hola, señor! Me llamo Tessa y él es mi hermano Tiago. ¡Somos gemelos!
Su vocecita dulce y melodiosa fue música para los oídos de Pelayo, logrando que su corazón se derritiera de inmediato.
—Señor, ¿qué clase de amigo es de mi mamá? ¿Es su novio? —Tiago, en cambio, no fue tan cálido. Sus ojitos lo miraban con abierta hostilidad.
¿Este tipo venía a robarse a su mamá?
¿Fue por su culpa que ella no pudo dormir anoche? ¿Acaso este hombre la había hecho llorar?
Además, tampoco le parecía tan guapo. Ni de broma superaba a ese otro hombre. Tenía una tez demasiado perfecta, parecía frágil; no desprendía nada de hombría. ¿De verdad a su mamá le gustaba este tipo de hombres?
Qué mal gusto...
Con sus enormes ojos escrutadores, Tiago ya había escaneado a Pelayo de pies a cabeza. Aunque no estaba mal, definitivamente no cumplía con sus estándares para ser el esposo de su preciosidad.
Si la calificación máxima fuera diez, a lo mucho le daba un cuatro. Ni siquiera alcanzaba la puntuación de su padrino.
—Tiago, ¿qué cosas dices?
Talía no esperaba esa pregunta tan directa. Avergonzada, le dedicó a Pelayo una sonrisa de disculpa.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi ex-marido me arruinó, volví con sus hijos