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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 1058

Cualquiera con sentido común habría reconocido la amenaza velada en las palabras de Felipe.

El reportero sintió un escalofrío en la nuca, pero se mantuvo firme.

Sosteniendo la mirada de Felipe, volvió a la carga: —Señor Quiles, no ha respondido a mi pregunta. ¿Por qué solo enviaron a Patricia y no a Renata? Todos sabemos que Patricia creció en este entorno desde la cuna y domina la etiqueta social mucho mejor que Renata. Si alguien necesitaba clases, era ella.

—Soy su padre, y todo lo que hago es por su bien. Les aconsejo que detengan estas acusaciones malintencionadas. Si la reputación de mi esposa o del Grupo Quiles resulta dañada por esto, mi equipo de abogados se encargará de hablar con cada uno de ustedes. Ahora apártense.

Rodeado por sus guardaespaldas, Felipe entró a la comisaría.

—Señor Quiles. —Buenas noches, señor Quiles.

Varios hombres de traje lo saludaron con deferencia mientras avanzaba por los pasillos.

Felipe respondía con asentimientos secos hasta que fue escoltado directamente a la oficina del comisario.

—Señor Quiles —lo recibió el comisario, dejando sobre su escritorio el informe de la declaración de Patricia—. Tome asiento.

Tras los saludos de rigor, el comisario le sirvió una taza de té y le deslizó el expediente para que lo leyera.

Mientras Felipe leía, el comisario habló en tono grave: —Señor, su hija ha confirmado las acusaciones: abusos, encierros, drogas e insultos. Pero, además...

El comisario hizo una pausa, esperando a que Felipe levantara la vista, y continuó: —Además, lo ha denunciado a usted por violencia doméstica. Declaró que las cicatrices en su espalda son producto de los latigazos que usted le dio con un cinturón. Hay varios empleados que estuvieron presentes y pueden corroborarlo. Entre ellos, Laura, la mujer que provocó el incendio esta noche. Y por si fuera poco...

Sacó una carpeta adicional.

—Laura también lo denunció por abuso físico y aportó fotografías. No solo de las marcas en la espalda, sino de la cara de su hija hinchada por las bofetadas. Esto no pinta nada bien.

Felipe soltó una carcajada seca, carente de emoción, y dejó el expediente sobre la mesa de centro. Se recostó en el sofá con arrogancia. —¿Qué tiene de complicado? Diremos que las fotos son falsas, creadas con inteligencia artificial. Todo es un montaje.

Capítulo 1058 1

Capítulo 1058 2

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