Valentina asintió.
¡Todavía tenía el descaro de asentir!
Enfurecido, Felipe le arrebató la taza de las manos y la estrelló contra el suelo. Se escuchó un fuerte estruendo mientras el té hirviendo y los fragmentos de porcelana salían volando en todas direcciones.
—¡Ah! —Valentina soltó un grito de terror, retrocediendo un par de pasos, temblando de pies a cabeza.
Miró a su padre, aterrorizada por el repentino arranque de furia.
—Papá...
—¡No me llames papá! —Los ojos de Felipe cortaban como navajas mientras le gritaba—: ¿Cómo diablos crié a una estúpida tan presuntuosa?
Al ver esto, la abuela Encinas comenzó a agitarse en la cama, balbuceando sonidos ininteligibles.
Por la mirada furiosa que le lanzaba a Felipe, era evidente que lo estaba maldiciendo por tratar así a Valentina.
Pero con la boca torcida por el derrame, no podía articular ni una sola palabra; solo podía abrir mucho los ojos y quejarse por pura impotencia.
Felipe la miró y, con un suspiro de resignación, dijo:
—Mamá, por favor, quédate quieta. Los altos mandos le llamaron personalmente a mi hermano para «preguntar» por tu salud y nos exigieron que te cambiemos de hospital.
Alexander dejó su taza de té sobre la mesa y finalmente intervino:
—Mamá, no es que queramos desentendernos de ti, nosotros también estamos preocupados por tu enfermedad. Pero, ¿qué quieres que hagamos? No somos doctores.
»Si te hubieras portado bien y esperado a que Nerea se recuperara, yo estaba dispuesto a tragarme mi orgullo y, usando la influencia de Álvaro, pedirle que viniera a revisarte. Con suerte, te habría curado.
Llegado a este punto, Alexander soltó un profundo suspiro.
—Pero no, tenías que ofenderla a tal grado que ahora, aunque se recupere, no tendré la cara para ir a pedirle un favor.
—Yo tampoco tengo cara —agregó Felipe, comenzando a regañar a la señora—. Mamá, creo que de verdad ya perdiste la cabeza. ¿Te parece normal lo que hiciste?
»Sea como sea, Nerea es tu nieta. Si no le tienes cariño, está bien, pero ir a hacerle un escándalo cuando está herida... ¿Esa es forma de actuar de una abuela? Y tú...


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio