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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 735

Nerea y Álvaro llegaron a las habitaciones del abuelo Encinas.

Adentro había un agradable aroma a incienso y se servía té caliente. El anciano descansaba en una mecedora junto a la ventana, tomando el sol.

—Mi niña, ¿ya saliste del hospital? ¿Cómo te sientes? —preguntó el abuelo con voz cariñosa en cuanto vio a Nerea.

Nerea sonrió.

—Gracias por preguntar, abuelo. Me estoy recuperando muy bien. Pero dígame, ¿cómo se ha sentido usted últimamente?

El abuelo había adelgazado mucho tras su grave enfermedad, y aunque había pasado tiempo recuperándose, seguía muy flaco; sin embargo, se le veía con mejor semblante y más energía.

—Para ser un viejo carcacha, con poder sentarme a tomar el sol me doy por bien servido. Pero tú... —la miró con preocupación—. Deberías haber descansado unos días más. No tenías que venir a verme tan pronto. No porque estés joven te confíes con tu salud, cuídate bien para que no te queden secuelas.

Luego miró a Álvaro y lo regañó:

—Y tú, qué clase de padre eres que no cuidas a tu hija. Con este frío, ¿para qué la haces venir? Yo no me voy a morir de un día para otro.

—¡Ay, por favor, papá! —se defendió Álvaro de inmediato—. No andes diciendo esas cosas. Nerea vino por su propia voluntad, en cuanto salió del hospital quiso venir a verte porque te quiere.

El mayordomo les sirvió dos tazas de té caliente.

Nerea agradeció, dio un sorbo y luego procedió a tomarle el pulso al anciano.

En ese momento, llegó Felipe, el segundo hijo de la familia Encinas.

—Álvaro, Nerea, ya llegaron —dijo Felipe antes de siquiera cruzar la puerta—. Estaba en una videollamada y no pude salir a recibirlos, una disculpa.

Dicho esto, entró a la habitación con una sonrisa.

—No te apures —dijo Álvaro, restándole importancia con un ademán—. Casualmente nos topamos a Valentina en la entrada y ella nos dio la bienvenida.

Felipe se sorprendió de que se hubieran encontrado. Conociendo el historial de su hija, preguntó con cierta preocupación:

—Esa muchacha está muy consentida... espero que no haya hecho ninguna tontería.

Álvaro dejó su taza de té en la mesa.

Capítulo 735 1

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