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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 738

Valentina contaba con ella para afianzarse en la familia Encinas y no terminar siendo tratada como por esa cuidadora.

Llorando y sonriendo a la vez, Valentina abrazó a la abuela Encinas.

—Abuela, gracias, te quiero muchísimo.

Luego, Valentina contactó al abogado de la anciana.

Un abogado de traje muy elegante no tardó en llegar a la habitación y sacó un fajo de documentos.

—Señora, estos son los documentos que redacté, se los mostraré para que los revise.

La abuela Encinas no tenía mucha energía y se cansó rápido de leer.

En los documentos decía claramente que no estaba de acuerdo con que sacaran a Valentina de la familia, junto con una larga lista de razones.

Además, el abogado Paco llevaba más de diez años trabajando con ella, era de su entera confianza.

La abuela Encinas no sospechó nada; movió los dedos con dificultad y plasmó su huella digital.

En el momento en que la anciana dejó su huella en todos los papeles, Valentina por fin pudo respirar tranquila y miró de reojo al abogado.

El abogado mantuvo una sonrisa en los labios.

—Señora, yo me encargaré del resto. Descanse.

Valentina dijo: —Abuela, iré a acompañar al abogado Paco a la salida.

La abuela Encinas estaba agotada, así que solo asintió levemente.

***

Estacionamiento subterráneo del hospital.

Valentina se subió al coche del abogado Paco.

Él se quitó los lentes, los aventó a un lado y la abrazó, besándola con desesperación.

Al mismo tiempo, sus manos grandes no dejaban de recorrer el cuerpo de ella.

—Ay, no seas así, estamos en el coche —dijo Valentina, fingiendo timidez mientras lo empujaba.

El abogado Paco pasaba de los cuarenta. Aunque vestía bien y se conservaba, había una diferencia de más de veinte años entre ellos.

Sin mencionar que él estaba casado y tenía hijos.

El abogado Paco no la soltaba, la tenía arrinconada besándola y mordisqueándola. Pronto, los gemidos de la mujer llenaron el coche.

Sin una pizca de vergüenza, se echaron un rapidín ahí mismo.

Después, Valentina se abrazó al hombre con actitud coqueta.

—Mi amor, te dejo el resto a ti.

—No te preocupes —dijo él, dándole un pellizco en el trasero—. Te veo en la noche en el lugar de siempre.

Capítulo 738 1

Capítulo 738 2

Capítulo 738 3

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