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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 737

Hospital.

Valentina llegó a la habitación de la abuela Encinas con una marca roja de una bofetada en la mejilla.

—Abuela —Valentina se acercó, se arremangó, tomó la toalla de manos de la cuidadora y comenzó a limpiar ella misma el cuerpo de la anciana.

—Puedes salir, yo me encargo de Doña Belén.

La cuidadora, feliz de tener un rato libre, salió de la habitación.

Mientras la limpiaba, Valentina dijo:

—Abuela, dieron de alta a Nerea. Hoy fue a la casa a darle tratamiento de acupuntura al abuelo, seguro pronto se recuperará, así que puedes estar tranquila.

Al escuchar esto, la abuela Encinas se alteró. Si el abuelo mejoraba, ¿qué pasaba con ella?

Comenzó a gruñir y balbucear desesperada hacia Valentina.

Valentina le dijo con voz dulce: —Abuela, sé lo que quieres decir. Pero...

Valentina hizo una pausa como si estuviera en un dilema, y continuó:

—Mi tío mayor y mi papá deben tener sus propios motivos, porque ninguno mencionó que te examinara a ti.

El pecho de la abuela Encinas subía y bajaba con dificultad, respirando ronco como si tuviera un fuelle viejo en los pulmones por el coraje entripado.

Valentina le sobó el pecho para calmarla.

—Abuela, no te alteres, le rogué a Nerea en privado que hiciera un espacio para venir a verte.

La abuela Encinas la miró con urgencia.

Quería saber la respuesta.

Los ojos de Valentina se llenaron de lágrimas al instante.

—Perdóname, abuela, fue mi culpa. Nerea no quiso venir y hasta me dio una cachetada.

La abuela Encinas peló los ojos, viendo la marca en el rostro de Valentina, con la mirada inyectada en sangre de la desesperación.

Sentía un odio profundo en su corazón.

Odiaba a sus tres hijos.

Estaba hospitalizada y ni siquiera la visitaban, solo la habían botado con una cuidadora.

Pero en realidad, la abuela Encinas estaba siendo injusta.

Capítulo 737 1

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