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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 819

Ese hospital era, de hecho, una sucursal de la familia Aranda en Rosarito.

Nerea le había hecho una llamada a Samuel Aranda, y él se encargó de organizar todo, con estricta confidencialidad como máxima prioridad.

El director del hospital acompañó personalmente a Nerea y a Leonardo a realizar el chequeo médico completo.

Algunos resultados tomarían más tiempo y no estarían listos hasta el día siguiente.

Nerea y Leonardo le agradecieron al director y regresaron a la habitación de Patricia.

Al verlos entrar, Patricia sonrió y preguntó preocupada: —¿Cómo salieron los resultados?

—Nos los entregan mañana.

Patricia asintió. En ese instante sonó su teléfono. Con una sonrisa de disculpa, contestó: —Si borraron las tendencias de las redes, compren más bots, ¿no? El dinero no es problema.

La voz al otro lado de la línea respondió: —No podemos hacerlo. La familia Quiles ya dio la orden: si alguna agencia de publicidad acepta tu trabajo, la llevarán a la quiebra esta misma noche.

—Vaya, qué ínfulas tienen esos Quiles —murmuró Patricia, colgando con el ceño fruncido.

—¿Qué pasa con las tendencias? —preguntó Nerea.

Eran las noticias de Marisa y Renata entrando a la comisaría.

En los artículos de espectáculos, la historia era la siguiente:

Felipe Quiles estaba gravemente enfermo, y para robarle su parte de la herencia a Patricia, Marisa y Renata se habían convertido en la madrastra y la hermanastra malvadas que conspiraban contra ella.

Siendo ya de noche, la opinión pública se esparció como un incendio.

Junto con esa noticia, salieron a la luz los oscuros y viejos trapos sucios de la familia Quiles.

Al darse cuenta, la familia Quiles tomó medidas drásticas: el departamento de relaciones públicas emitió un comunicado oficial, borraron las búsquedas en redes y amenazaron con demandas a través de sus abogados.

En privado, también habían enviado advertencias a todas las cuentas de chismes.

Nerea asintió, comprendiendo la situación. —Tengo algunas conexiones aquí en Rosarito, ¿necesitas ayuda?

Patricia sonrió, con una actitud un tanto aduladora. —Ay, Nere, eres como mi hermana mayor. ¿De qué conexiones estamos hablando?

—¿Cuántas personas con el apellido Maldonado crees que tienen poder en Rosarito? —Nerea la miró con una sonrisa, sabiendo que Patricia era lo suficientemente inteligente como para adivinar.

De hecho, desde que escuchó a Nerea decirle 'Don Sergio' al teléfono, Patricia tenía sus sospechas, pero no se atrevía a creerlo.

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