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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 848

Nerea, manteniendo esa calma escalofriante, miró fijamente a Renata y dijo: "Renata".

Al escuchar su nombre, Renata sintió el peso de decenas de miradas clavadas en ella, como si estuviera a punto de asfixiarse.

Miró a Nerea aterrada, sin comprender cómo había logrado escucharla.

¡Estaba segura de que había hablado en voz baja!

Cuando Nerea la señaló, Doña Teresa aún tenía dudas de si había sido ella, pero al ver la expresión de pánico en el rostro de la chica, no le quedó la menor duda.

Con una mirada implacable, Doña Teresa repitió: "Renata".

Al ser confrontada por partida doble, Renata empezó a sudar frío, con la mente totalmente en blanco.

¿Qué debía hacer?

¿Cómo se suponía que debía salir de esta?

Justo en ese momento crítico, apareció Marisa Peñalosa, abriéndose paso en sus elegantes tacones.

"Señorita Galarza, acusa a mi hija de esparcir rumores, ¿pero tiene alguna prueba?", preguntó Marisa, exhibiendo una sonrisa calculada y con total soltura. "Después de todo, hay que tener pruebas para lanzar acusaciones. No basta con mover los labios".

A Nerea le pareció una broma. "¿Escucharlo con mis propios oídos no cuenta como prueba?".

"¿Acaso tiene un oído prodigioso, señorita Galarza? El salón está lleno de ruido, había una distancia considerable entre ustedes. ¿Escucharlo con sus propios oídos?", la sonrisa de Marisa se ensanchó, llena de cinismo.

"Señorita Galarza, ¿nos cree tontos?".

Con solo una frase astuta, Marisa había logrado enfrentar a Nerea contra el resto de los invitados, apelando a la lógica.

Una táctica hábil.

Nerea se dirigió a la anfitriona: "Doña Teresa, ¿podría pedir que dejen de tocar la música un momento? O, mejor dicho, que siga sonando".

Con la suave melodía de fondo, Nerea se dirigió a la multitud. "Por favor, sigan conversando como si nada. Actúen con naturalidad. En cuanto a ti, Renata...".

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