Entrar Via

Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 882

—¿Por qué gritas como una histérica? —preguntó Patricia, recostándose en su silla con una elegancia perezosa—. Acabo de hablarte sobre modales y educación, ¿y te entra por un oído y te sale por el otro? Con esa actitud, ¿qué diferencia hay entre tú y los pacientes con ataques en el manicomio?

—¡La única loca de remate aquí eres tú! —bramó Renata, perdiendo los estribos.

Patricia soltó una carcajada suave.

—¿Por qué no dejamos que los tíos decidan, viéndonos a las dos ahora mismo, quién parece más paciente de psiquiatría?

Tras decir eso, Patricia levantó la mirada hacia Marisa Peñalosa.

—Señora, le sugiero que lleve a Renata a hacerse una evaluación. ¿Se imagina si resulta que también heredó algún trastorno mental? Sería una lástima retrasar su tratamiento.

—¡Deja de decir estupideces! —estalló Doña Beatriz.

—Solo me preocupo por la salud de mi hermana, abuela, ¿por qué te enojas? —respondió Patricia, poniendo la cara más inocente del mundo.

Luego, volvió a dirigirse a Marisa.

—Señora, ¿qué opina de mi sugerencia anterior? Ya perdimos la oportunidad de actuar rápido. A estas alturas, si queremos salvar a la empresa, una transmisión en vivo pidiendo perdón tiene que ser algo extremo y dramático para llamar la atención. Si no logramos volvernos tendencia y demostrar humildad, no servirá de nada y la empresa se irá a la quiebra.

Marisa se sumió en un profundo silencio. La junta directiva ya estaba furiosa con ella. Renata había provocado un escándalo mayúsculo, sacando a la luz su pasado como la amante de la familia, y encima habían perdido el mega contrato con Grupo Rojas.

Su posición en la empresa colgaba de un hilo.

Patricia tomó su taza de té y dio un sorbo delicado, con una sonrisa triunfal asomándose en sus labios.

En ese instante, sintió una mirada sobre ella y giró la cabeza.

Era Nerea.

Patricia le sonrió abiertamente.

Nerea, asegurándose de que nadie más las viera, le levantó el pulgar en señal de aprobación.

La sonrisa de Patricia se hizo aún más radiante.

Mientras tanto, Renata, que seguía de rodillas, veía que su madre no decía nada y el pánico comenzó a apoderarse de ella.

¡Temía que Marisa realmente le hiciera caso a Patricia y la obligara a hacer esa peregrinación de humillación pública!

¡Prefería estar muerta antes que hacer eso!

Capítulo 882 1

Capítulo 882 2

Capítulo 882 3

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio