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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 881

Doña Beatriz lloraba con un murmullo lastimero, intentando dar lástima.

Álvaro frunció el ceño y trató de calmarla.

—Tía, no llore, por favor. Creo que Nere tiene razón. Si de verdad Renata se arrepintió, lo más lógico sería que vaya al hospital y se disculpe directamente con las abuelas. Ellas siempre han sido muy amables y comprensivas con los jóvenes. Si Renata muestra un arrepentimiento genuino, estoy seguro de que la perdonarán. No tiene de qué preocuparse.

—¡Tú! —exclamó Doña Beatriz, señalando a Álvaro con el dedo tembloroso—. Si ellas estuvieran dispuestas a perdonar, ¿crees que te estaría rogando a ti? ¿Acaso no has visto los comentarios destructivos en internet? ¡Todo el mundo está destrozando a la familia Quiles y a la empresa!

—¡Apenas abrió la bolsa, nuestras acciones se desplomaron y nuestra imagen está arruinada! Con todo este desastre encima, ¿de verdad te niegas a ayudarme? ¿Qué quieres que haga? ¿Que me arrodille y te suplique en el suelo para que nos des una mano?

—Tía... —intervino finalmente Felipe Encinas—. No presiones más a mi hermano. Para él es una situación muy difícil. Si se pone de tu lado, probablemente su esposa lo haga dormir en el sofá por un mes. Y si te ayuda solo por los lazos de sangre ignorando lo que es justo, no tendrá la conciencia tranquila.

—Los jóvenes tienen que aprender a solucionar sus propios problemas, y la empresa tiene a sus profesionales para manejarse. A tu edad, ya no deberías estar desgastándote por esto. En cuanto a Renata... lo mejor sería que asuma su culpa y haga una peregrinación de arrepentimiento.

Patricia, siempre lista para el drama, aportó con una sonrisa maquiavélica:

—Y cuando vaya a pedir perdón de rodillas, lo mejor sería que haga una transmisión en vivo. Así todos verán lo arrepentida que está.

—¡Patricia! —gritó Renata, furiosa.

Patricia arqueó una ceja con elegancia y la reprendió con severidad:

—Deja de gritar, no tienes modales. Soy tu hermana mayor. Llamarme por mi nombre así es una falta de respeto intolerable. Dime 'hermana'.

Renata apretó los dientes, sintiendo que la sangre le hervía.

—¡Tú...! —¡No eres digna de serlo!, pensó.

—En cuestión de minutos, sus ventas se dispararon. Resolvieron su crisis de relaciones públicas y aprovecharon el escándalo para salir ganando.

—Si Grupo Quiles no muestra verdadera humildad y arrepentimiento ahora, la furia de la gente en internet será peor. Mañana nuestras acciones seguirán hundiéndose. Así que, abuela...

Patricia hizo una pausa dramática y concluyó:

—En lugar de estar aquí poniendo en aprietos a nuestro tío Álvaro, lo mejor es que Renata haga una disculpa en vivo. Que cargue con todo el peso de su humillación, que camine desde aquí hasta el hospital y que entre arrodillada pidiendo perdón hasta la puerta de la habitación, para que todo Rosarito vea que su arrepentimiento es sincero. Le aseguro que así, los problemas de la empresa desaparecerán.

Renata sintió que la cabeza le iba a estallar de la furia.

—¡Patricia, no creas que soy estúpida! ¡Sé muy bien que solo quieres destruirme! ¡Quieres verme humillada, que la gente se burle de mí y convertirme en el chiste de todo Rosarito! ¡Pues te lo advierto, no voy a caer en tu trampa! ¡No voy a pedir perdón, y menos de esa forma! ¡Sigue soñando!

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