Entrar Via

Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 933

La casa de Esteban Vargas tenía cinco habitaciones.

Una era de la madre de Esteban, otra de Esteban y su esposa, la de Sofía, y las dos de la familia del hermano mayor de Esteban.

Las mujeres del pueblo les habían preparado cuatro habitaciones sencillas y habían colocado sábanas limpias de sus propias casas.

Esas sábanas habían estado secándose al sol durante el día y olían a aire fresco.

Ricardo y Doña Elena se instalaron en la antigua recámara de Lucía y Esteban.

El cuarto estaba lleno de fotos de la pareja.

En cada imagen, Lucía se veía radiante y hermosa, con una sonrisa sincera y un brillo especial en los ojos. Se notaba a leguas que había sido muy feliz al lado de Esteban.

Además, había una foto familiar que Esteban había mandado editar con la ayuda de un amigo, donde aparecían todos juntos.

Doña Elena encontró un álbum de fotos.

Se sentó al borde de la cama y lo abrió. La primera imagen era una foto escolar.

A un lado, una frase escrita a mano decía: "A mi esposa, mi amor eterno".

La letra era firme y masculina; seguramente era de Esteban.

La foto parecía haber sido arrancada de un documento oficial, pues tenía el sello borroso de una institución.

La chica en la foto se veía delgadísima y frágil, como si un soplido pudiera tumbarla. Claramente sufría de desnutrición.

Y aun así, los Coronel se atrevían a decir que la habían tratado bien.

Doña Elena, con los ojos llenos de lágrimas y la mano temblorosa, acarició la foto, como si a través de ella pudiera tocar a su hija en aquel entonces.

Casi todo el álbum contenía fotos de Lucía, y en las últimas páginas, también aparecía Sofía.

Doña Elena abrazó el álbum y rompió a llorar amargamente.

Ricardo le acarició el hombro y le entregó un cuaderno. Era el diario de Lucía.

Los relatos comenzaban después de haber conocido a Esteban. Cada página desbordaba felicidad y contaba los pequeños detalles de su vida juntos.

Para Lucía, los dieciocho años de sufrimiento previo habían valido la pena si el destino la llevaba a conocer a Esteban.

No guardaba resentimientos, porque al final, había encontrado la verdadera felicidad.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio