Afortunadamente, César rompió el silencio: —Bien, entendido. Puedes retirarte.
Santiago sintió que le perdonaban la vida. Esbozó una sonrisa amplia y dijo: —De acuerdo. Sr. Zaldívar, si necesita algo más en el futuro, solo llámeme. Lo dejo continuar con su trabajo.
Sin más, se dio la vuelta y salió a toda prisa.
No notó en absoluto la mirada profunda y escrutadora que lo seguía por la espalda...
La puerta se cerró lentamente.
César apartó la vista, su rostro era una máscara de hielo.
Camilo dio un paso al frente y comentó, incrédulo:
—Jefe, siento que ese hombre no es de fiar. Cambia su versión a conveniencia. La vez pasada dijo que no sabía nada, y hoy de repente sí sabe. Es obvio que solo quiere sacarle provecho.
César no llegó a una conclusión inmediata.
Miró los dos reportes médicos con resultados incompatibles sobre el escritorio, con una expresión inescrutable en su rostro.
Tras un largo momento, murmuró en voz baja: —Sabremos si es de fiar o no cuando investiguemos a fondo.
Si era mentira, solo habrían perdido un poco de tiempo.
Pero si resultaba ser cierto...
Los ojos de César se oscurecieron.
Camilo captó la indirecta. —Entendido. Ordenaré de inmediato que lo investiguen.
—Mjm —asintió César—. Y además, pon a alguien a vigilar cada paso de Santiago.
—Claro. —Camilo comprendió y se dispuso a marcharse. Pero, justo cuando estaba a punto de cruzar la puerta, recordó algo, se dio la vuelta y lo llamó con indecisión: —Jefe...
César, que estaba hojeando los reportes, levantó la mirada hacia él. —¿Qué ocurre?
Camilo dudó un segundo antes de hablar: —El patriarca intentó llamarlo, pero como no pudo comunicarse, me llamó a mí. Me pidió que le dijera que tiene que regresar a Santa Clara en un plazo máximo de tres días.
El rostro de César se oscureció de inmediato.
Camilo, sudando frío y sin atreverse a quedarse un segundo más, salió apresuradamente de la oficina.
La puerta se abrió y se cerró, dejando entrar una ráfaga de aire frío.
Con el rostro imperturbable, César decidió no devolverle la llamada a su abuelo. Sus ojos permanecían fijos en los dos informes médicos...
Ya habían fallado tres pruebas distintas.

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