A los expertos les fascinaron sus propuestas, por lo que la conversación se extendió bastante.
Cuando por fin terminaron, uno de los maestros sugirió: —Aún es temprano. ¿Qué les parece si armamos una dinámica con los conceptos que acabamos de debatir? ¡Una pequeña competencia amistosa! Serviría como calentamiento para el concurso de mañana. ¿Qué dicen?
—¡Me parece excelente idea! Hay muchos aficionados al diseño esta noche. Podemos subastar los bocetos al final de la dinámica y el dinero recaudado será una recompensa para los participantes.
—¡Fantástico! Srta. Yepes, ¿qué opina?
Al verse en el centro de atención, Renata titubeó; no podía tomar una decisión en nombre de todos los presentes.
—Me parece que Renata se acobardó. En una prueba en vivo solo cuenta el talento, ¡aquí no te salvan los patrocinadores! Ni Mauricio Zamora ni el Sr. Linares pueden dibujar por ella.
—Así es. Imagínate que haga un garabato espantoso; toda su imagen de prodigio se vendría abajo.
—Debería dejar de fingir. Hasta a mí me da pena ajena.
...
La gente soltaba sus venenosos comentarios sin ningún reparo de que Renata los escuchara.
Renata palideció un poco, pero se mantuvo en silencio. Sabía que no solo la representaba a ella misma, sino también a su mentor, Mauricio, y a Mateo.
Mateo y Mauricio no soportaron las burlas y estaban a punto de intervenir.
En ese instante, Ximena y Enrique se acercaron al grupo.
Enrique paseó una mirada insondable por todos los presentes.
Ximena sonrió y exclamó: —¡Me parece una dinámica maravillosa! ¡Será un calentamiento perfecto para mañana!
—Pero creo que algunas personas prefieren no mostrar su "talento" por adelantado y por eso no quieren participar. No debemos obligar a nadie. ¿No creen, maestros?
Mientras decía esto, le dedicó a Renata una mirada cargada de segundas intenciones.
Los maestros, que eran viejos lobos de mar, captaron la indirecta al instante.
Al parecer, esta chica Renata era pura fachada.
Pensándolo bien, nunca habían visto ninguna obra destacada de ella. Solo sabían que Mauricio y Mateo la respaldaban. Sus conceptos sonaban increíbles, claro... ¡pero cualquiera podría haberle preparado ese discurso!
—Este... Renata, ¿estás segura de que no quieres participar? Es solo un juego sin importancia —sugirió uno de los maestros con tacto.
Ximena se rio por lo bajo, alzó el mentón con arrogancia y le dijo: —Ándale, Renata. Todos nos sorprendimos al enterarnos de que eres la protegida de Mauricio. ¡Nos morimos de ganas por ver tu nivel!
Al escuchar esto, otros participantes que se habían acercado comenzaron a secundarla.
La gran mayoría la menospreciaba; todos venían de escuelas de diseño de prestigio internacional, mientras que Renata era vista como una forastera sin credenciales.
—¡Anda, Renata, participa! Hemos escuchado maravillas sobre ti y tenemos mucha curiosidad.
—¡Sí, enséñanos lo que sabes hacer! Jajajaja.
...
Renata se rio y le dio un leve empujón: —¡No seas payaso!
A un lado,
Enrique observaba aquella interacción íntima en total silencio. De a poco, su ceño se fue frunciendo con desagrado.
...
Con la dinámica en marcha, los organizadores consiguieron rápidamente veinte estuches de dibujo.
Era el momento de la verdad.
Los expertos fungirían como jueces. Tras anunciar la temática, dieron una hora para que todos realizaran sus bocetos; luego se llevaría a cabo la evaluación y la subasta.
Sería un espectáculo visual increíble.
Todos en el salón estaban a la expectativa.
Renata miró el tema y se hundió en sus pensamientos.
[Crear un diseño basado en los conceptos "Amor roto" o "Despedida".]
Ambos temas parecían un cruel reflejo de su propia vida.
A su lado, Ximena notó que Renata seguía pasmada mirando el papel sin trazar una sola línea. Soltó una risita burlona y le susurró: —Renata, aún estás a tiempo de arrepentirte. No te expongas a hacer el ridículo frente a todos.

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