Al ver que él no decía nada, el corazón de Renata latía desbocado.
—Sr. Zaldívar...
César levantó su taza, dio un pequeño sorbo y preguntó: —¿Es solo por eso?
—Sí, verá...
Renata conocía perfectamente lo estricto que era en los negocios.
Cuando un socio cometía un error tan torpe, un regaño era lo de menos. Lo normal era que exigiera una compensación millonaria...
—No se preocupe. Si fue un accidente, solo tengan más cuidado en el futuro. Confío en que el personal de la Gerente Yepes no cometería el mismo error dos veces.
César dejó la taza sobre la mesa y añadió con indiferencia:
—Aparte de eso, ¿hay algo más?
Renata se quedó atónita.
Antes de entrar, se preparó mentalmente para una larga y tensa negociación e imaginó los peores escenarios posibles.
Nunca pensó que él fuera tan...
Comprensivo.
—No, nada más. Muchísimas gracias, Sr. Zaldívar. Le aseguro que esto no volverá a ocurrir. Lo dejo seguir con su trabajo...
César asintió levemente. —Entonces, ¿cuál es la verdadera propuesta estratégica? Aprovechemos que estás aquí para que me la expliques.
Renata sintió un nudo en la garganta. Al no tener cómo negarse, comenzó a hablar.
—La nueva propuesta consiste en...
—...
César se recostó en su silla, mirándola fijamente mientras explicaba los detalles con pasión, tamborileando los dedos sobre el reposabrazos con ritmo pausado.
Media hora pasó volando.
Cuando por fin terminó la presentación, César desvió la mirada. Su voz sonaba un poco áspera por haber estado tanto tiempo en silencio.
—Es una excelente propuesta. Espero ver los resultados pronto.
Renata le dedicó una sonrisa aliviada. —Mi equipo dará su máximo esfuerzo. Lo dejo para que continúe, si surge algún detalle, por favor, póngase en contacto conmigo...
Se dispuso a marcharse.
Pero, de repente, sus ojos se detuvieron en un portarretratos sobre el escritorio.
En un instante, los rumores que había escuchado en el lobby florecieron en su mente como semillas después de la lluvia:
«El Sr. Zaldívar tenía al amor de su vida...»
«Estaban juntos desde la preparatoria, se amaban muchísimo...»
«...»
Palabras sueltas que de pronto cobraban todo el sentido del mundo.
Lo más probable era que la mujer de esa foto fuera su difunta novia.
Si las cosas eran así, si algún día salía a la luz el acta de matrimonio que supuestamente los vinculaba, ¡estaría arruinada!

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: MI MARIDO ES UN DESCONOCIDO PERO EL MEJOR AMANTE