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MI MARIDO ES UN DESCONOCIDO PERO EL MEJOR AMANTE romance Capítulo 72

Pero ir juntos a ver a su hermana...

Realmente no era necesario.

Justo cuando iba a declinar la oferta de forma educada, Enrique le acarició la mano.

—Dame una oportunidad para compensarte.

Renata apretó ligeramente los labios. Al encontrarse de pronto con la mirada sincera del hombre, su mente se quedó en blanco por un segundo...

Por el rabillo del ojo, alcanzó a ver los envases de fruta en la guantera. Eran sus favoritas: mango y toronja, perfectamente peladas. A la toronja le habían quitado hasta el último rastro de la parte blanca, dejando ver los gajos jugosos y apetecibles. Podía imaginar lo detallista que había sido el hombre al prepararlo.

Su mirada se ensombreció.

Pensó para sí misma que este hombre era demasiado seductor. Si se proponía enamorar a una mujer, no habría ninguna que no cayera rendida a sus pies.

Sin embargo, su corazón ya estaba completamente frío.

Dobló los dedos, apartando la mano, y desvió la mirada hacia la ventana mientras decía:

—Vamos.

De todos modos, esta sería probablemente la última vez.

Lo tomaría como... un cierre para la versión de sí misma que alguna vez soñó con que él hiciera tiempo para acompañarla a ver a su hermana.

Enrique observó su perfil distante, con ganas de decir algo más...

Hasta que la luz roja del semáforo cambió y los autos detrás empezaron a tocar el claxon con impaciencia. Solo entonces reanudó la marcha...

A mitad de camino.

El teléfono sonó repentinamente en un momento inoportuno.

Renata echó un vistazo.

Era una llamada de Pablo Cisneros.

Enrique contestó, y la voz angustiada de Pablo resonó de inmediato.

—¡Sr. Yáñez, hay problemas! La Srta. Zapata se fue al Club Éxtasis. Está bailando y tomando con unos modelos... Nadie ha podido detenerla.

Renata miró instintivamente a Enrique.

Vio cómo el hombre, que siempre se mantenía imperturbable incluso en la mesa de negociaciones más tensa, no logró controlar sus emociones. Su rostro se oscureció de forma evidente, y las venas de las manos que aferraban el volante saltaron, como si reprimiera una tormenta interior...

Renata parpadeó suavemente, esbozando una sonrisa amarga.

Llevaba tres años con él.

En el pasado, cuando la acompañaba en cenas de negocios, muchos hombres se le acercaban a coquetearle.

Pero nunca, ni una sola vez, lo vio poner esa expresión por ella...

Capítulo 72 1

Capítulo 72 2

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