C148-SE FUE EN SUS PROPIOS TERMINOS
Angelo se acercó a la mesa y Logan lo miró con ojos cargados de un dolor tan profundo que parecía haber atravesado décadas para llegar hasta ese momento.
—Solo quería respuestas, quería que me quisiera —se tocó el pecho, como si intentara alcanzar algo roto en su interior—. Y ella me dijo que era una mancha. El hijo de un chófer. ¡Un error!
Angelo sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Por un instante, vio a Logan no como el monstruo que había destruido su familia, sino como lo que realmente era: un niño abandonado que se llenó de odio.
—No sabes lo que es saber que tu madre te regaló como si fueras un perro —continuó, con la voz quebrada—. Que no valías nada, que eras un accidente —miró a Angelo directamente; sus ojos brillaban por lágrimas contenidas—. Tú tuviste todo: familia, amor, hermanos. Yo tuve... —se encogió de hombros con un gesto de derrota— nada. Solo Rosalyn, solo ella.
Angelo bajó el arma lentamente, sin apartar la mirada de aquel hombre roto frente a él.
—Y por eso mataste a Adelina.
—No quería… pero la... rabia, el dolor…
—¿Y William? —la voz de Angelo se endureció—. ¿Tu propio hijo?
Logan cerró los ojos y una lágrima se deslizó por su mejilla.
—William es lo único que hice bien —respondió con voz apenas audible—. Y lo abandoné, como ella me abandonó a mí… así que… supongo que soy como ella, ¿no?
El silencio se alargó entre ellos, pesado con verdades que ninguno quería enfrentar. Logan finalmente suspiró y se dejó caer en el sillón, con una calma que resultaba perturbadora.
—Mátame, ya no alargues esto.
Angelo apretó la mandíbula.
La rabia, el dolor, el deseo de venganza: todo bullía dentro de él. Pero también estaban Aurora, y William, y la promesa de un futuro que no podía manchar con más sangre. Así que, lentamente, guardó el arma.

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