C28- ¿QUIERES SALIR ALMORZAR?
En su oficina, Aurora frunció el ceño al ver la pantalla.
—No... no, no —murmuró.
Intentó de nuevo. Nada. Ni planos. Ni presupuestos. Ni aprobaciones. No tenía acceso.
—Joder —soltó, sin disimular.
La asistente apareció con unas carpetas.
—¿Todo bien, señora Sterling?
Aurora la miró.
—No tengo acceso a nada del proyecto. ¿Quién puede bloquearlo?
La joven palideció y dudó un segundo.
—Bueno...
—Dime —insistió Aurora—. No voy a meterte en problemas.
—Bueno, la señora Jimena... ella tiene... acceso...
Aurora se tensó y se puso de pie en el acto.
—Llévame a su oficina.
—Sí, señora.
En la oficina de Jimena, ella hablaba por teléfono, planeando su tarde de spa, cuando la puerta se abrió de golpe.
Ella colgó y se puso de pie.
—¿En qué puedo ayudarte?
Aurora entró sin cerrar la puerta y plantó las manos sobre el escritorio y su expresión era glacial.
—Devuélveme el acceso, ahora.
El murmullo de los empleados se coló desde el pasillo. Pero Jimena arqueó una ceja, componiendo una expresión de confusión perfectamente ensayada.
—¿Acceso? No sé de qué me hablas. ¿Qué acceso?
Aurora entrecerró los ojos y su postura se volvió aún más rígida.
—No juegues conmigo, Jimena —su voz bajó una octava—. Los accesos al proyecto, los planos, los presupuestos. Todo lo que necesito para hacer mi trabajo y que casualmente desapareció hace veinte minutos.
Jimena mantuvo su expresión de desconcierto, aunque un leve tic en su ojo derecho la traicionó.
—Realmente no tengo idea de lo que estás hablando —insistió, cruzando los brazos—. ¿Por qué yo haría algo así?
Aurora se inclinó más sobre el escritorio, acortando la distancia entre ellas y su mirada era tan intensa que Jimena tuvo que hacer un esfuerzo para no retroceder.
—¿Me crees estúpida? Sé que te gusta y esa es la razón por la que hiciste lo que hiciste hace ocho años y es la misma razón por la que haces esto ahora... pero... ya no soy la loca celosa de ese entonces... así que tienes exactamente diez segundos para arreglarlo antes de que llame a Angelo y le explique por qué su proyecto estrella está paralizado —Aurora la amenazó con una calma aterradora—. Y ambas sabemos que él no estará contento. ¿Quieres probar?
La mención de Angelo hizo que Jimena perdiera momentáneamente la compostura y tragó saliva.
—Debe, debe ser un error técnico —dijo finalmente, cediendo—. Ya sabes cómo son estos sistemas...
Aurora no parpadeó.
—Claro, un error lo tiene cualquiera... Pero por tu bien, asegúrate que no vuelva a pasar.
Jimena asintió, forzada, tecleó rápido y los accesos volvieron. Cuando terminó, Aurora se enderezó y le dio una sonrisa fría.
—Gracias por tu colaboración.
Se giró y salió. El silencio pesó segundos antes de que los empleados comenzaran a murmurar.
—¿Qué miran? ¡Vuelvan a trabajar!
—Yo creo que el punto de Aurora es excelente —intervino Logan, mirando a su amigo—. Angelo, a veces hay que modernizarse. Apoyo probarlo en una fase piloto. ¿Aurora, me pasas los datos? Te ayudo a pulir la presentación para el consejo.
Aurora asintió, dirigiéndose solo a él y agradeciendo el apoyo.
—Gracias, Logan.
Y ese gracias Logan fue como un dardo, que hizo que Angelo apretara el bolígrafo hasta marcarse los dedos.
La reunión se dio por concluida y la gente comenzó a salir.
—¿Almorzamos? —dijo Logan, alcanzando a Aurora—. Podemos hablar de la presentación.
—Claro —aceptó ella—. Aún me debes el café.
Angelo, a unos pasos detrás, escuchó cada sílaba y sintió como si ácido le corroyera las entrañas. Fue a su oficina y empezó a caminar de un lado a otro.
¿Dónde iban a comer? ¿Cuánto tiempo? ¿Qué iban a decir?
Se detuvo, tomó el teléfono y llamó a la asistente de Logan con una excusa torpe sobre "coordinación de agendas".
Colgó.
Se dirigió a la puerta pero se detuvo, seguirlos solo sería demasiado obvio.
Necesitaba un señuelo.
Entonces recordó la invitación de Jimena. Giró sobre sus talones y fue a su oficina, ella tecleaba, aún molesta por la humillación, pero al verlo, se le iluminó la mirada.
—Angelo...
—¿Quieres salir a almorzar? —preguntó, ya decidido.
Jimena sonrió, creyendo haber ganado algo.
—Claro.

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