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Mi Marido Prestado romance Capítulo 275

Fabián, ya más tranquilo, entendía que no podía presionarla tanto.

Pero dejarla sola en ese lugar tampoco lo dejaba dormir en paz. Era abrirle la puerta a que alguien más se aprovechara de la situación.

Como Nil, por ejemplo, que hacía un momento la había acompañado de regreso.

Cuando escuchó que Fabián iba a mudarse justo al departamento de abajo, a Eleonor le recorrió un escalofrío por el cuerpo. Pero no había nada que pudiera hacer.

No tenía ni cómo comprar todo el edificio.

No podía controlar tanto.

Intentó mantener la calma al hablar:

—Eso es asunto tuyo, no tienes por qué contármelo.

El mensaje era claro: “Haz lo que quieras, a mí ni me va ni me viene”.

Fabián la observó con esa mirada distante que ella le lanzaba, y por dentro, la sensación era como si le apretaran el pecho. Por un instante, pensó en llevársela de vuelta a Villa Orquídea.

Así, podría tenerla siempre cerca, saber que no escaparía.

Pero estando Iker ahí, no le quedaba más que aguantarse.

Aunque, tal vez no por mucho tiempo. Si llegaba a descubrir que la muerte de los padres de Ellie sí tenía que ver con la familia Rodríguez, seguro que ni ella misma querría seguir viviendo frente a Iker.

El elevador se abrió. Eleonor fingió no ver el remolino de emociones en los ojos de Fabián y entró primero, presionando el botón de su piso.

Fabián, de piernas largas, la siguió de inmediato.

Veintidós y veintiún pisos.

Cada segundo que subían, a Eleonor le parecía una tortura interminable.

Fabián, al verla pegada a la pared del elevador, lo más lejos posible de él, se le vino a la mente cómo, durante los últimos tres años, en cada cumpleaños o Navidad, ella lo esperaba en casa. Siempre.

Y él, nunca volvió a casa ni una sola vez.

En ese instante, su odio hacia Virginia se hizo aún más grande.

Hasta ese día en la zona industrial, esa mujer seguía queriendo engañarlo y, de paso, deshacerse de Ellie.

Pensando en eso, la sombra de una rabia oscura se le marcó en el rostro.

El elevador llegó al piso veintiuno en un suspiro.

Fabián se obligó a dejar esa tormenta de lado. Miró a la chica, que ni quería dirigirle la palabra, y, tragándose el nudo en la garganta, habló en voz baja:

Capítulo 275 1

Capítulo 275 2

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