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Mi Marido Prestado romance Capítulo 334

Desde que Virginia comenzó a ir una y otra vez al Grupo Estrada en los últimos días, presumiendo que podía curar las piernas de la madre de Rufino, él decidió mandar a investigar un poco sobre ella.

No encontraron ningún historial de curar enfermedades graves, pero sí varias cosas que preferiría mantener en secreto.

En cambio, la doctora Muñoz, de quien Benicio ya le había contado todo a la familia Estrada, era discípula directa de Álvaro y llevaba quince años dedicada a la medicina.

Pero ella nunca usó ese título de discípula de Álvaro para presumir ni buscar fama. Más bien, se mantuvo discreta y dedicada, atendiendo pacientes durante varios años en la Clínica San Jorge, donde su reputación era excelente.

Nadie entendía de dónde sacaba Virginia el descaro para compararse con la doctora Muñoz.

Al ver que Virginia aún no cedía, Rufino decidió hablarle claro:

—Mi madre lleva más de diez años en silla de ruedas por una discapacidad en ambas piernas. ¿Tú crees que puedes curarla?

¿Qué?

Virginia se quedó paralizada, mirando a Eleonor como si no pudiera creer lo que escuchaba.

—¿Desde cuándo puedes curar discapacidades? ¿De verdad te atreves a inventar semejante mentira solo para acercarte a la familia Estrada...?

—Siempre he podido hacerlo —respondió Eleonor con una sonrisa leve y voz tranquila—. Mejor invierte todo ese tiempo que gastas maquinando en mejorar tus conocimientos médicos.

Apenas terminó de hablar, ella y Rufino entraron juntos al elevador, ignorando por completo a Virginia, quien fue detenida por los guardias de seguridad.

...

El rostro de Virginia se desfiguró de enojo al salir del Grupo Estrada. Regresó de inmediato a la empresa y llamó a Federico a su oficina.

—Una persona que lleva más de diez años con las piernas discapacitadas... ¿Qué probabilidades tienes de curarla?

Cuanto más lo pensaba, más absurda le parecía la situación.

Si alguien pudiera curar a una persona así después de tanto tiempo, el nombre de Eleonor ya sería tan famoso como el de Álvaro en todo Solarenia.

No tendría que romperse la cabeza con investigaciones de medicamentos; con solo atender a familias ricas que la buscarían por fama, le bastaría para hacerse millonaria.

Federico frunció el ceño.

—¿Qué probabilidades? —repitió, sentándose frente a ella.

—Sí, ¿cuántas?

Capítulo 334 1

Capítulo 334 2

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