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Mi Marido Prestado romance Capítulo 335

Ese tipo de medicamento, ¿de verdad ameritaba todo ese alboroto para desarrollarlo, y hasta organizar una fiesta de celebración?

No podía haber mayor vergüenza.

Cuando Virginia lo convenció de dejar la Clínica San Jorge para unirse a ellos, lo hizo asegurando que su proyecto sería un éxito rotundo, que sacudiría el mundo de la investigación farmacéutica.

Ahora...

Tal vez sí terminarían sorprendiendo a todos, pero no como esperaban.

[¡Increíble! Esta empresa gastó una fortuna y al final solo logró desarrollar un medicamento contra el cáncer que otras compañías ya venden desde hace años.]

Virginia se quedó pasmada.

—¿Revisaste bien los datos que recibimos? —preguntó.

No era que Eleonor hubiera presumido de tener el milagroso medicamento contra el cáncer, supuestamente con cero efectos secundarios.

¿Y ahora resulta que...?

¿Que funciona igual que cualquier otro medicamento del mercado?

Federico casi golpeó la mesa de la rabia.

—¡Por supuesto que los revisé! ¡Los verifiqué varias veces!

—Eso no puede ser...

—Señorita Soto, ¿y si te engañaron?

Apenas lo dijo Federico, el color se borró del rostro de Virginia y todo le hizo sentido de golpe.

Vaya, vaya.

Esa tal Eleonor no solo había engañado a la familia Estrada.

También había estafado al Grupo Rodríguez y a Iker.

El Grupo Rodríguez había invertido una cantidad enorme y, al final, esa mujer no desarrolló absolutamente nada.

Federico se desconcertó al ver que Virginia, en vez de enojarse, empezó a sonreír.

—¿De qué te ríes? ¿Ya pensaste cómo vas a darle la cara a la familia Rodríguez en la casa grande? Nada de querer arrastrarme contigo...

Federico sabía bien quién era el inversionista detrás de ella: la abuela de la familia Rodríguez.

Virginia sonrió con calma.

—No te preocupes. La señora Rodríguez... va a estar más que feliz.

A fin de cuentas, el verdadero objetivo de esa anciana era tener a Eleonor bajo su control para siempre.

Ahora, Eleonor estaba a punto de enemistarse completamente con los Estrada y con Iker.

¿Qué importaba que tuviera una relación secreta con Iker? Los empresarios solo buscan ganar, y en cuanto descubrieran su verdadera cara, no solo dejarían de apoyarla, sino que hasta desearían verla destruida.

Pero con esa plataforma, les resultaría fácil registrar cualquier cosa en el momento, y el sistema respondería de inmediato.

Sin embargo, desde el punto de vista de los empresarios, el proyecto era costoso, complicado y difícil de convertir en ganancias.

Eleonor solo podía pensar en un modelo de negocio posible: cobrar una membresía.

Dejó a un lado los papeles y se acomodó el cabello tras la oreja.

—¿Y cómo planean fijar el precio?

Si era muy caro, la gente mayor o los pacientes de bajos recursos no lo pagarían.

Además, muchos de ellos ya estaban al límite solo por el costo de sus tratamientos.

Rufino notó su preocupación.

—No vamos a cobrar. Queremos que sea una plataforma gratuita.

Aquello la sorprendió.

—¿Gratis?

—Así es.

Rufino sonrió, sincero.

—Mi abuelo siempre decía que, si uno está en la ruina, debe cuidar de sí mismo; pero si le va bien, debe ayudar a los demás. Este proyecto fue una de sus últimas peticiones. Me pidió que lo hiciera realidad cuanto antes.

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