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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 1040

Cuando todo terminó.

Isaac le alcanzó una toallita húmeda a Noel.

—Señor, ¿de verdad dejaremos ir a ese imbécil así nada más? ¿Qué pasará si cambia de opinión y no cumple el trato?

Noel se limpió perezosamente las manchas de sangre de las yemas de sus dedos.

—No lo hará.

Ni se atrevería.

Hugo seguía rumiando su indignación.

—¡Solo le rompimos dos dedos! ¡Le salió demasiado barato! Si me lo pregunta, debimos romperle las piernas para obligarlo a vivir el resto de sus días en una silla de ruedas.

La mirada de Noel vagó por la sala de manera distraída, pero con un brillo indescifrable en los ojos.

—No fue él quien le rompió la pierna a Gael.

Y tampoco le hizo las demás heridas.

Isaac parpadeó, confundido.

—Pero si él mismo lo admitió hace un momento.

—¿No notaste que él ya tenía moretones en la cara cuando llegó? —cuestionó Noel.

Isaac hizo memoria por unos segundos.

—Ahora que lo menciona, sí, es verdad.

—Esas marcas se las hizo Gael cuando pelearon. Conociendo a Gael, es un peleador mil veces superior a Silvio. ¿Cómo podría un debilucho como él dejar a Gael en un estado tan crítico?

»Es verdad que Silvio se enfrentó a Gael, por eso lo admitió de inmediato.

»Pero las lesiones de gravedad que tiene Gael, no fueron obra suya.

Hugo ató cabos en un instante, su rostro iluminado por la revelación.

—¡Ya lo entiendo! Usted cree que, después del altercado con Silvio, apareció otra persona y lo atacó. Y ese sujeto es el verdadero responsable de haber masacrado a Gael.

—Así es.

Isaac apretó los dientes, enfurecido.

—¿Están usando las manos de otro para hacer el trabajo sucio?

El tono de Noel se volvió helado.

—También es un escarmiento.

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