Los dos hombres, sorprendidos por su actitud, agitaron las manos nerviosos.
—No, no se preocupe.
Nanette les indicó:
—Pueden retirarse. Quiero hablar con ella a solas.
Nanette se volvió a sentar y examinó a Valeria con la mirada.
La ropa que llevaba hoy era mucho más formal y sobria que de costumbre.
—¿Noel sabe que estás aquí para la entrevista?
Valeria hizo el ademán de sentarse, pero Nanette la interrumpió.
—Quédate de pie.
Valeria hizo una mueca.
—No, no lo sabe.
—¿No crees que deberías habérselo mencionado?
—Estoy buscando trabajo, no yéndome de fiesta. Noel seguro que me apoya.
Nanette apoyó una mano en la mejilla y con la otra tamborileó sobre la mesa.
—Si no recuerdo mal, Noel quería que trabajaras directamente con él.
—No quiero trabajar con él, quiero trabajar aquí contigo.
Los ojos de Nanette destellaron con interés.
—Dame una buena razón.
Valeria frunció los labios y pensó por un buen rato.
—No tengo ninguna razón. Simplemente quiero.
Nanette fue directa.
—No te voy a contratar. Ya puedes irte.
Valeria le bloqueó el paso.
—¡¿Por qué no?! ¿Es porque fui grosera contigo antes y me guardas rencor?
Nanette le dedicó una mirada fría.
—¿Quieres la verdad?

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