Entrar Via

No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 110

Nanette no pudo evitar preguntar:

—¿Noel no va a venir hoy?

—No pudo, está en las últimas —respondió Venancio.

Nanette se alarmó.

—¡Qué es eso de que está en las últimas! No juegues con eso.

Venancio no perdió la oportunidad de molestarla.

—¿Y por qué te pones tan nerviosa de que se muera?

—Porque todos somos amigos, incluyéndote. Si un día tú estuvieras a punto de morir, también me pondría nerviosa.

—Con escuchar eso, ya me puedo morir en paz.

Camila le dio un manotazo.

—¿Puedes dejar de echar la sal? ¿Cuál morir? ¡Habla en serio! ¿Qué le pasó a Noel?

Venancio por fin se puso serio.

—El médico dijo que algo le cayó mal al estómago. Ayer se la pasó todo el día en el baño. Hoy ya está mejor, pero quedó súper deshidratado, así que está reposando en su casa.

—¿Cómo que le cayó mal algo? —se extrañó Camila—. ¿Qué no tiene gente que le prepara la comida?

—Pues sí, por eso está raro. Quién sabe qué porquería agarró por ahí.

Nanette soltó un suspiro de alivio.

—Menos mal que solo fue una infección estomacal. Si hubiera sido intoxicación, habría sido un desastre.

—Oye, gracias por el optimismo. Qué bárbara eres para consolar a la gente —bromeó Venancio.

Nanette tuvo que reírse.

—Me refiero a que qué bueno que no pasó a mayores. —Revisó la hora en su teléfono—. La gala ya casi empieza, voy rápido al baño.

—Te acompaño —ofreció Camila.

Nanette sonrió y negó con la cabeza.

Sabía que Camila no estaba acostumbrada a usar tacones de aguja de diez centímetros. Aguantar tres horas en el evento ya iba a ser una tortura para ella.

—No hace falta, vete a tu mesa. No me tardo.

Pero en el baño se topó con Dina.

Se estaba retocando el maquillaje.

Se vieron en el espejo y el ambiente se tensó como si el baño se hubiera quedado sin aire.

Dina simplemente no podía mantener la boca cerrada.

—Te vestiste así a propósito para venir a buscar hombres, ¿verdad? Se nota a leguas que el tal Venancio te trae ganas.

Nanette no tenía ganas de hacer un drama. Le lanzó una mirada de puro asco y la rodeó para irse.

Pero Dina fue tras ella y le jaló el vestido.

Fue un tirón tan fuerte que uno de los tirantes se rompió.

Nanette explotó. Sin pensarlo, levantó la mano y le dio una bofetada a Dina en pleno rostro.

La marca roja de los cinco dedos se pintó de inmediato en su mejilla.

Dina se llevó la mano a la cara, completamente pasmada.

—Te atreviste a pegarme...

Alzó la mano para regresarle el golpe.

Pero Nanette ya se lo esperaba; le interceptó el brazo, la jaló con fuerza y la arrastró hacia el cuarto que estaba justo al lado.

Al parecer, era una pequeña bodega de limpieza.

Nanette la empujó hacia adentro y le puso seguro a la puerta por fuera.

Desde adentro, Dina gritaba enfurecida y pateaba la madera.

Nanette la ignoró olímpicamente y le mandó un mensaje a Camila.

Con el vestido así, definitivamente ya no podía entrar a la subasta.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó