Nanette quedó genuinamente sorprendida ante aquella disculpa.
De pronto, ya no entendía qué estaba pasando por la cabeza de Jovita.
Por pura lógica, la chica debería detestarla.
Nadie le pide perdón a la mujer que se queda con el hombre que ama.
Pero la mirada de Jovita destilaba una sinceridad que no parecía fingida.
Era imposible fingir un arrepentimiento tan crudo.
—Te pido disculpas, de todo corazón, por el daño que mi hermano les causó a ti y a Noel.
Involuntariamente, la vista de Nanette se desvió hacia Adrián Zamora.
Pero no lo miró a los ojos.
Su mirada se fijó en el dorso de su mano derecha.
La herida que ella le había provocado al clavarle la horquilla ya estaba curada.
Sin embargo, la cicatriz era claramente visible.
Adrián, adivinando hacia dónde miraba, escondió la mano detrás de su espalda.
—Mi hermano actuó así porque me veía sufrir. Creyó que habían sido injustos conmigo y por eso perdió el control.
El rostro de Jovita reflejaba una profunda tristeza.
—Nanette, ¿podrías perdonarlo?
Nanette mantuvo una expresión gélida y distante.
—Estoy segura de que al señor Zamora no le importa en absoluto si lo perdono o no.
Jovita tiró suavemente de la manga de Adrián.
—Adrián, pídele perdón a Nanette. Aquella vez no tenías derecho a atacarla.
Las pupilas de Adrián se oscurecieron y una corriente de emociones turbias cruzó por el fondo de sus ojos.
Jamás le había negado nada a su hermana.
Pero...
Abrió la boca, pero esa disculpa se le atascó en la garganta.
Nanette le dedicó una mirada fugaz y desprovista de emoción.
—La mejor disculpa no es un simple «lo siento», sino que, de ahora en adelante, mantengamos nuestra distancia. Que cada quien siga su camino.
Sin agregar más, Nanette retomó su rumbo.
Jovita la siguió con la mirada.
—Adrián, ¿no te has dado cuenta de que ha cambiado?
Se veía cada vez más segura de sí misma.
Despedía un resplandor propio.
Irradiaba una fuerza y una audacia innegables.
***
En la habitación del hospital.
La pequeña Tina alimentaba a Sabina con cucharaditas de sopa de pollo.
Ver a la niña tan concentrada y cuidadosa enternecía a cualquiera. Parecía toda una adulta responsable.

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