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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 1105

Ese era un misterio que, por el momento, nadie podía resolver.

—¡Don Joaquín!

El grito entusiasta de la pequeña Tina hizo que todos voltearan hacia la puerta.

Joaquín y Ulises acababan de entrar.

Sabina hizo un esfuerzo por sentarse en la cama.

Joaquín aceleró el paso y alzó una mano para detenerla.

—No te muevas, por favor. Quédate acostada.

—Me da muchísima pena que se haya molestado en venir hasta acá —dijo Sabina, avergonzada.

—No digas tonterías, somos familia —respondió Joaquín con afabilidad—. Quería traer al pequeño Aarón para que lo vieras, pero aún es muy chiquito y temía que pescara un resfriado por el camino.

—Pero te prometo que, en cuanto te den el alta, haré que vaya a visitar a su abuelita.

Aquellas palabras despertaron un recuerdo profundo en Sabina.

—Pensé que no sobreviviría a esto. Mientras estuve al borde de la muerte, solo dos cosas me daban vueltas en la cabeza.

Nanette iba a ofrecerle palabras de aliento, pero Joaquín levantó la mano para pedirle que la dejara hablar.

Sabina continuó, con la voz entrecortada.

—La primera, era el miedo de dejar solo a Quintín. En toda nuestra vida, nunca pudimos tener hijos. Pensar que se quedaría completamente solo en este mundo me destrozaba.

Joaquín, en una inusual muestra de empatía, intervino:

—¿Cómo pueden decir que no tienen hijos? Nanette y Noel son como sangre de su sangre, y hasta tienen un nieto ahora.

Una cálida oleada de consuelo abrazó el corazón de Sabina.

—Eso es verdad. Son una bendición que Quintín y yo recibimos del cielo.

Tomó aire y siguió hablando:

—Y lo segundo que pensaba... era en Nanette.

—Siempre la he visto como a mi propia hija. Mi mayor anhelo, antes de dejar este mundo, era poder tomarla del brazo y entregarla en el altar a Noel.

—De verdad soñaba con verla vestida de novia.

Escuchar esas palabras fue como un nudo en la garganta para Nanette.

—Madrina...

—Ulises —Joaquín interrumpió de nuevo, esta vez dirigiéndose a su asistente.

—Busca de inmediato a un experto para que elija una fecha propicia. Quiero saber cuándo es el mejor día para la boda.

Tanto Sabina como Nanette se quedaron de piedra.

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