—El chofer la dejó ahí y se quedó esperándola en el auto. Esperó hasta que terminó la clase, pero Tina no salía.
—Subió a buscarla, y la maestra le dijo que Tina ya había bajado.
—Entonces el chofer llamó a la casa para ver si Tina había regresado sola, y ahí fue cuando nos dimos cuenta de que había desaparecido...
Melba adoraba a Tina como si fuera su propia nieta, y en ese momento estaba en un ataque de pánico.
—Tina es muy obediente, nunca se iría a ningún lado sin avisar. Y jamás ignoraría el teléfono. Señorita, ¿y si unos delincuentes se la llevaron?
Nanette se desesperó de inmediato, pero sabía que el pánico no servía de nada.
—¿Dónde están mi suegro y Ulises?
Melba: —Don Joaquín y Ulises salieron a buscarla. Ya llamamos a la policía, el oficial también vino y nos está ayudando.
—Don Joaquín me dijo que no te avisara para que no te angustiaras y evitar algún accidente de camino a casa, pero yo...
—Melba, hiciste lo correcto —la consoló Nanette—. Estuvo bien que me avisaras.
Tina era prácticamente como su hija; ella, como su madre, tenía que saberlo.
Al volver al salón privado, aunque Nanette fingió que no pasaba nada, Gael se dio cuenta.
Aprovechando que todos estaban riendo y platicando, le preguntó en voz baja:
—¿Pasó algo?
Nanette: —Tina desapareció.
Gael se tensó al instante.
Él le tenía mucho cariño a esa niña.
—¡Vámonos de inmediato!
Nanette: —Tú no puedes irte. Si te vas, pensarán que no tienes educación. Quédate aquí, yo me iré primero.
Gael miró a Iris.
—Que Iris vaya contigo.
Nanette: —No hace falta, que Iris se quede contigo.
Gael se mantuvo firme.
—Deja que Iris te acompañe. No me quedaré tranquilo si te vas sola, además, dos cabezas piensan mejor que una.
Nanette no quería seguir perdiendo el tiempo.
—¿Podrás arreglártelas tú solo?
Gael: —No te preocupes, cuando terminemos, pediré un conductor designado para volver.
Nanette no insistió más.
Antes de irse, Gael le dio una instrucción directa a Iris.
—A partir de ahora, no solo es la Presidenta Larco, es tu hermana. Cuídala mucho.
Iris asintió con seriedad.
—Sí, lo sé.


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