Nanette guardó silencio por un momento, observando cada cambio en la expresión de Dora, y en especial, la mano con la que sostenía el arma.
El cañón ya había empezado a desviarse del cuello de Tina.
Su mano también temblaba levemente por el cansancio de mantener la misma postura durante tanto tiempo.
—Señora Dora, usted es una mujer de negocios, sabe mejor que nadie cómo sopesar los riesgos y beneficios de un trato.
—Piense en su hija. Sabrá que esta oferta vale la pena.
Dora pronunció dos palabras con voz temblorosa:
—Mi... hija...
Nanette aprovechó para dar la estocada final.
—La señorita Zamora está en la flor de la juventud. Si se casa con Patricio Quintero, su vida estará arruinada para siempre, y para entonces nadie podrá ayudarla.
—Señora Dora, admítalo, lo que realmente no le deja descansar en paz no es el odio que siente por mí, sino la angustia por su hija.
—Si ella no tiene un buen futuro, usted no encontrará consuelo ni en el más allá.
—Señora Dora, no se apresure. Tómese su tiempo y piense si lo que digo no es la pura verdad.
Las facciones de Dora se fueron relajando. En sus ojos brilló un profundo apego a este mundo, mezclado con la inmensa angustia y preocupación por su hija.
—Mi... niña...
En el instante en que Tina cruzó su mirada con Nanette, su cuerpo reaccionó.
La pequeña se lanzó con todas sus fuerzas, estrellándose de lleno contra Dora.
Dora, ya de por sí debilitada por su estado de salud, perdió el equilibrio y cayó de espaldas ante el impacto.
Nanette corrió como un relámpago para arrebatarle el arma.
Dora luchó con la poca fuerza que le quedaba en un intento desesperado por retenerla.
Y en medio del forcejeo, jaló el gatillo.
Tina soltó un grito aterrado.
—¡Tía!
Afortunadamente, Nanette estaba ilesa.
Logró arrancarle la pistola de las manos y, dominada por la adrenalina, le dio un par de bofetadas a Dora con todas sus fuerzas.
Dora perdió el conocimiento en el acto.
Nanette soltó un largo suspiro, sintiendo cómo el aire regresaba a sus pulmones.
La voz temblorosa de Tina rompió el silencio.

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