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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 201

Nanette negó con la cabeza.

—Ya le mandé mensaje, dice que al rato tiene junta con su equipo, así que va a venir a buscarme más tarde.

—Me parece bien —respondió Noel.

Al pasar por el escritorio de la secretaria, Noel se detuvo.

—Tráiganos un té y algo para picar, por favor; que no sea tan dulce.

La secretaria se levantó de inmediato y su mirada se posó en Nanette.

Elegante, imponente, hermosa.

Esa fue la primera impresión que la secretaria tuvo de Nanette.

Su intuición femenina le decía que Noel trataba a esa mujer de una forma muy diferente al resto.

—Enseguida se los preparo, señor.

Noel abrió la puerta de su oficina.

Al entrar, Nanette dio un vistazo rápido al lugar.

Comparada con las lujosas oficinas de otros grandes empresarios, aquella no era la gran cosa.

Pero estaba impecable y decorada con muy buen gusto.

Sin embargo, tener un espacio así en la Torre Futuro, en pleno centro de San Lirio, no era algo que cualquiera pudiera pagar.

Nanette apenas iba a sentarse cuando Noel le acercó un cojín.

—Póntelo en la espalda, para que estés más a gusto.

—Ese detalle le apretó el pecho de ternura. La secretaria no tardó en llevarles lo que le habían pedido.

Aparte de lo que Noel le encargó, llevaba un plato extra con una botana.

—Es un dulce típico de mi pueblo —explicó la secretaria—. La vi un poquito pálida y pensé que le caería muy bien, así que se lo traje para que lo pruebe.

Nanette sonrió apenas.

—Ah, muchas gracias. ¿Cómo te llamas?

—Me llamo Iris —respondió la secretaria con amabilidad.

—Mucho gusto, Iris —dijo Nanette—. Creo que pronto seremos compañeras de trabajo, espero que nos llevemos muy bien.

Nanette no quiso darle muchas vueltas al asunto.

—¿Por qué habría de ser diferente? Al final de cuentas, también voy a ser tu empleada.

Los ojos del hombre brillaron por un instante, movió los labios, pero prefirió guardar silencio.

Nanette agarró un pedazo de la botana y se lo metió a la boca.

Estaba suavecito y muy rico, así que no aguantó las ganas y se comió otros dos.

Al terminar, tomó una toallita húmeda y se limpió las manos.

—La verdad, hoy vine porque quería pedirte un favor.

Noel notó las moronas en la comisura de sus labios y respondió con voz suave:

—Dime.

—Quiero que me ayudes a conseguir un buen abogado especialista en divorcios.

—Voy a meter la demanda de divorcio.

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