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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 21

—¿Quieres abortar? —preguntó el médico, confirmando una y otra vez sin poder creerlo—. ¿Estás completamente segura? Te embarazaste por inseminación artificial, ¿y ahora simplemente vas a tirarlo a la basura?

Nanette se llevó la mano al vientre, con un nudo en la garganta. Ese bebé era una parte de ella. Era imposible no sentir nada por él.

La única culpa era que había llegado en un mal momento.

—Doctor, ya lo pensé bien. Quiero interrumpir el embarazo.

—Ay —suspiró el médico—. ¿Qué les pasa a los jóvenes de hoy en día? Toman decisiones a la ligera, no tienen ni una gota de responsabilidad.

Nanette no podía dar explicaciones, así que soportó los regaños en silencio.

El médico le extendió una orden: —Primero ve a hacerte un ultrasonido. Veremos cómo está todo y luego hablamos.

Tendida en la camilla del ultrasonido, a Nanette se le soltó el llanto por primera vez.

El técnico pensó que estaba nerviosa y trató de tranquilizarla con una sonrisa.

—Tranquila, es normal en las madres primerizas preocuparse por todo. Te aseguro que el bebé no es tan frágil como crees. Además, seguro va a ser tan bonito como tú.

Hubiera sido mejor que no dijera nada.

Con esas palabras, Nanette no pudo contener el llanto.

«Bebé, perdóname...»

Nanette se quedó parada un momento frente a la puerta del consultorio, apretando el reporte médico.

Sabía perfectamente lo que significaría cruzar esa puerta de nuevo.

Pero tenía que hacerlo.

Inhaló profundamente, empujó la puerta y le entregó los resultados al médico.

Él solo les dio un vistazo rápido.

—Apenas se está formando. Si lo hacemos hoy, puede quedar tejido y luego habría que hacerte un legrado. Mejor espérate unos días para hacerlo con menos riesgo. Lo mejor es esperar de una semana a diez días.

Nanette se quedó atónita por unos segundos. —¿No puede hacérmelo hoy mismo?

El rostro del médico se endureció al instante. —¿Me estás tomando el pelo? ¿De verdad quieres hacerlo ya, aunque te haga daño? No es así como se hacen las cosas. Espérate unos días?

Nanette tuvo unas ganas inmensas de decirle la verdad.

No le tenía coraje al bebé, ¡pero al desgraciado del padre lo odiaba con toda su alma!

—Unos días más no hacen diferencia, espérate —le aconsejó el médico, sintiendo lástima por la situación—. Aprovecha para cuidarte y comer bien. Aunque un legrado no es una cirugía mayor, sí le pasa factura al cuerpo. Aliméntate mejor, estás muy delgada.

Capítulo 21 1

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