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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 79

Después de eso, el grupo empezó a disfrutar de la cena en medio de risas y pláticas.

La única que no tenía ganas de probar bocado era Nanette.

Camila, al darse cuenta, suspiró para sus adentros.

Le sirvió un buen trozo de carne y le susurró al oído:

—Ya que estamos aquí, trata de pasártela bien. Come, bebe. Si te amargas la noche, los únicos que van a salir ganando son esos desgraciados que te hicieron daño.

—Además, ¿no me habías dicho que un día me ibas a invitar al Restaurante La Terraza Real? Pues aquí estamos. Venancio paga, así que vamos a darnos un buen festín.

Nanette sonrió, sintiéndose un poco más aliviada.

—Tienes razón.

Venancio se acercó con su copa de vino.

—¡Dejen de andar cuchicheando ustedes dos! ¡Salud! Y pruébenlo, que este es un vino que tengo guardado aquí desde hace mucho; no lo saco para cualquiera.

Mientras hablaba, le sirvió vino a Nanette.

Nanette estaba a punto de negarse, pero Camila se le adelantó:

—Nanette ya no toma. Si quieres, yo brindo contigo por ella.

Pero Venancio no se rindió tan fácil.

—La última vez no dejé que tomaras porque me caía mal que te quisieran emborrachar, pero hoy es mi cumpleaños, con una copa basta. Aparte, es un buen vino, de verdad quiero que lo pruebes.

Como Nanette no quería andar pregonando que estaba embarazada, soltó una excusa rápida:

—Ando en mis días.

Venancio levantó una ceja.

—¿A poco tu regla es tan selectiva? ¿De todos los días del mes tuvo que caerte justo el día de mi cumpleaños?

—Pues para qué cumples años hoy.

Venancio se quedó sin saber qué contestar y soltó una carcajada.

—Sigues igualita, no se te quita lo respondona.

Se tomó el vino de un solo trago y dejó escapar un suspiro.

—Aunque por otro lado... siento que ya no eres la misma de antes.

Nanette agachó la cabeza para aguantarse la risa.

No se esperaba que Noel fuera de los que hacían bromas.

Camila empezó a aplaudir.

—¡Muy bien dicho, señor Cortés! ¡Efectivamente, es un pedazo de lodo!

Venancio, en lugar de enojarse, se echó a reír.

—Son los únicos que se atreven a hablarme así.

Luego, Venancio se acercó al oído de Noel y le susurró algo que nadie más escuchó, pero que hizo que Noel no dejara de sonreír.

Camila se acercó a Nanette y le susurró:

—¿En serio no le vas a decir de quién es el hijo que esperas?

Nanette respondió negando con la cabeza.

—Qué lástima que ya esté comprometido. Si no, cuando te divorciaras, harían muy bonita pareja.

—Ya no estoy para esas cosas —contestó Nanette sin darle mucha importancia.

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