Pero en ese instante, lo único que quería era besarla.
A la mujer que había atormentado sus pensamientos día y noche. Por fin, la tenía entre sus brazos para saborear sus labios.
Nanette apenas podía seguirle el ritmo. El beso la dejó exhausta.
—Mmm... Noel... me quedo sin aire.
Solo entonces, los labios de Noel se apartaron a regañadientes.
En ese momento se dio cuenta de que ella estaba descalza.
La regañó con una voz cargada de preocupación, pero infinitamente tierna.
—¿Por qué andas sin zapatos otra vez?
Nanette se tocó las mejillas, que le ardían de calor.
—Se me olvidó.
Apenas pronunció esas palabras, sintió que sus pies abandonaban el suelo.
Con ocho meses de embarazo, había subido bastante de peso, pero él la levantó sin el menor esfuerzo.
Nanette no pudo evitar preguntarle:
—¿Has estado entrenando todos los días?
Él asintió.
—Sí, por más trabajo que tenga, siempre saco tiempo para ir al gimnasio.
Nanette recordó la broma de sus músculos.
—¿Sigue siendo por lo de mantener tus abdominales marcados?
—No. Es porque tenía miedo de no tener la fuerza suficiente para cargarte el día que vayas a dar a luz.
El corazón de Nanette se derritió como hielo al sol.
¿Cómo podía este hombre decir las cosas más románticas con tanta naturalidad?
Noel la depositó con sumo cuidado sobre el colchón. Luego, se quitó el saco y los pantalones, y se metió a la cama con ella.
No tuvo el menor pudor en desvestirse frente a ella.
Considerando que bajo esos pantalones solo llevaba ropa interior...
Nanette se acomodó contra las almohadas. Noel acercó su rostro y pegó la oreja a su abultado vientre durante un largo rato.
De pronto, el bebé dio una patadita. Noel dio un respingo, casi saltando de la cama del susto.
Al ver su expresión mezcla de pánico y fascinación, Nanette sintió ternura y soltó una risita.
—Se movió.
—Sí, amor —rio ella—. Se movió.
Él apoyó la palma de la mano sobre su vientre.
—Este niño va a ser un terremoto.
Pero Nanette tenía una duda mucho más urgente.
—Es de madrugada, ¿cómo pudiste venir a verme?
No necesitaba preguntar cómo sabía dónde vivía.

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