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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 829

Ya no quería hacer más preguntas; lo único que deseaba era sentir sus brazos a su alrededor, acompañarlo y contemplar la serenidad de su rostro mientras dormía.

Si él era capaz de darlo todo por ella...

Sentía que ya no le quedaban fuerzas para apartarlo de su vida.

Si él iba a ser su condena, entonces ella, Nanette Larco, estaba dispuesta a arder en el mismo fuego.

Gael tocó la puerta y entró con una bolsa de desayuno en la mano.

—No quise que bajaras, así que te traje algo de comer.

Nanette se sentó a la mesa y se dejó consentir.

Ese muchacho, su hermano del alma, seguramente había aparecido en su vida para pagar alguna deuda de vidas pasadas.

Gael sacó la comida, sirvió todo con cuidado y luego caminó alrededor de la cama de forma sospechosa.

—El famoso Rey de la Alianza K estuvo aquí, ¿verdad?

No era que Nanette quisiera ocultarlo, simplemente le tomó por sorpresa.

—¿Cómo lo sabes? ¿Te llamó?

—No, pero tengo un olfato de sabueso. Percibí su perfume en el aire.

Nanette le dio un mordisco a su panecillo y rio.

—Qué radar tienes. No se te escapa nada.

Gael acercó una silla, se sentó frente a ella, apoyó la barbilla en su mano y la miró con picardía.

—Dime la verdad... ¿ya puedes hacer «eso»?

Nanette tomó un sorbo de jugo.

—¿Qué es «eso»?

—Pues ya sabes... aquello.

El chico miró directamente el abultado vientre de Nanette con curiosidad genuina.

Ella entendió la indirecta de inmediato y las orejas le empezaron a arder.

—¡Gael Solano, te voy a matar!

Gael soltó una carcajada maliciosa.

—¡Ay, cálmate! ¡Solo tenía curiosidad científica!

—¡Curiosidad tus narices!

Pero Gael no daba su brazo a torcer.

—A ver, es que ustedes dos... pasaron tanto tiempo separados. Anoche, ¿hubo reconciliación pasional o qué?

Nanette agarró un trozo de fruta y se lo metió a la boca a la fuerza.

—¡Cierra la boca!

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