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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 836

Jovita se presentó directamente en la oficina para buscar a Nanette. Al verla, Nanette recordó de golpe que le había prometido enseñarle algunas cosas básicas de programación para su personaje.

Junto a Jovita venía Sonia, su asistente.

La recepcionista ni siquiera las anunció; dejó que Jovita pasara directo hacia la oficina de la vicepresidenta.

A los ojos de la recepcionista, Jovita no necesitaba cita. Después de todo, era la futura esposa del jefe supremo.

Pero, al pasar junto al escritorio de Iris, esta se interpuso en su camino.

—Señorita Zamora, disculpe, ¿a quién busca?

La sonrisa de Jovita parecía amable, pero escondía una clara actitud desafiante.

—Si he venido hasta aquí, ¿a quién crees que estoy buscando?

Iris había pasado suficiente tiempo bajo el ala de Nanette y de Gael como para que se le quitara la timidez. Ya no era la chica asustadiza de antes.

Así que le respondió con total profesionalismo:

—Si busca a nuestra vicepresidenta Larco, le pido que espere un momento. En este instante está en una reunión importante con el equipo de investigación y desarrollo.

Sonia, indignada, dio un paso al frente.

—Mira bien con quién hablas. Esta es la prometida del señor Cortés, es decir, tu futura jefa. ¿Me estás diciendo que ella tiene que esperar para ver a una simple vicepresidenta?

Iris no se achicó en lo más mínimo.

—Sí. Tiene que esperar.

—Tú...

Jovita levantó una mano para detener a su asistente y sonrió.

—De acuerdo, esperaré. Pero te pido que le avises a tu vicepresidenta que estoy aquí para verla.

Iris las acompañó a la sala de juntas y, por pura cortesía profesional, les ofreció té y unos bocadillos.

Sonia seguía bufando de rabia.

—Jovita, no entiendo por qué lo toleras. Esta es la empresa de tu prometido. Esa empleada te trató como si no fueras nadie.

Jovita, sin embargo, no parecía alterada.

—Es su trabajo. No hay necesidad de hacerle la vida imposible.

—Es que no lo soporto —insistió Sonia—. Ni siquiera te mostró un mínimo de respeto.

»Para serte sincera, Jovita, si yo fuera ella y supiera que eres la prometida del jefe, estaría arrastrándome para ganarme tu favor. Pero ya la oíste, «nuestra vicepresidenta Larco» por aquí, «nuestra vicepresidenta» por allá... Si alguien de afuera la escucha, pensaría que Nube Alta es propiedad de esa tal Nanette.

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