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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 864

Venancio realmente no esperaba escuchar esas palabras salir de la boca de Camila.

Esa mujer no se parecía en nada a la Camila que él recordaba.

Sin embargo, aquellas palabras no lograron ablandarle el corazón, ni le causaron lástima alguna.

Solo le parecían una completa burla.

Las personas siempre eran así: solo valoraban lo que tenían cuando ya lo habían perdido.

—Srta. Mancilla, esas palabras no deberías decírmelas a mí. Tú y yo ya no tenemos absolutamente nada que ver.

Camila se aferró a la puerta del auto con desesperación.

—¿De verdad eres tan cruel?

El rostro de Venancio se oscureció y le lanzó una mirada gélida.

—¡La única cruel aquí eres tú!

Respiró profundo.

—¿Quieres saber por qué no soporto verte?

»Porque cada vez que te veo, recuerdo todas las cosas que me obligué a hacer, aun odiándolas, solo para complacerte. ¿Y qué obtuve a cambio? Tu frialdad, tus humillaciones y tu sarcasmo. Y además...

»¡Cada vez que te veo, recuerdo a esa pequeña vida que se perdió!

Los ojos de Camila se enrojecieron.

—La muerte del bebé... de verdad fue solo un accidente, yo...

—De acuerdo, asumamos que fue solo un accidente. Aún así, nuestra historia se acabó definitivamente. Solo te pido, Srta. Mancilla, que no vuelvas a molestarme nunca más.

Las lágrimas de Camila se desbordaron.

Se mordió el labio con fuerza, luchando para no sollozar en voz alta.

Venancio la miró, repitiéndose a sí mismo que no debía ceder.

—Volvamos a casarnos.

...

Venancio pensó que había escuchado mal.

—Volvamos a casarnos —repitió Camila.

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