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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 863

—Venancio, ¿esa no es tu exesposa? —preguntó Zulema.

—Si no quieres que te eche de aquí, mantén la boca cerrada —le advirtió Venancio en voz baja.

Zulema soltó un simple «oh» y tomó el vaso del cóctel de Venancio, llevándoselo a los labios.

Él reaccionó de inmediato y se lo arrebató.

—¡Eres muy joven! ¡Qué haces tomando alcohol!

Si había un tema que a Zulema le molestaba, era su edad.

—¡Venancio! ¡Te lo repito por última vez, ya tengo veinticuatro años! ¡Hace mucho que pasé la edad legal para casarme! ¡No soy una niña, soy una adulta! ¡Puedo tener novio, puedo tomar alcohol e incluso puedo casarme!

Venancio puso los ojos en blanco.

—Entonces vete a tu casa y cásate.

Zulema se le acercó, radiante:

—Es que quiero casarme contigo. No quiero a nadie más, solo te quiero a ti.

Se aferró al brazo de Venancio y se recargó en él.

—Yo no seré como tu exesposa, que no supo valorarte. Si estamos juntos, te trataré como un rey toda la vida.

Hasta Xavier, que rara vez sonreía, no pudo evitar soltar una carcajada.

Por la forma en que lo decía, parecía que Venancio era la novia de la relación.

Venancio odiaba profundamente la palabra «exesposa», y Zulema ya la había mencionado dos veces. Ya no podía soportarlo más.

—Me largo.

Y así como lo dijo, se fue.

Zulema preguntó con timidez:

—¿Dije algo malo?

—Sí y no —contestó Xavier.

—Entonces, ¿sí o no?

—Digamos que sí.

—¿Y ahora qué hago?

Xavier apoyó el mentón en la mano e hizo un gesto con los dedos.

—Ve tras él.

Zulema salió corriendo de inmediato.

Xavier observó cómo la chica se alejaba a toda prisa y luego miró a su amigo.

—¿No vas a ir a ver cómo está Camila?

Noel le dio un sorbo a su copa; su mirada se volvió melancólica.

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