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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 871

Al ver desde lejos que Venancio terminaba de pelar una mandarina para Nanette, Zulema Zúñiga corrió hacia ellos de inmediato.

—¿Y la mía?

Venancio le apartó la mano de un manotazo.

—¿Acaso no tienes manos?

—Pero tú se la pelaste a Nanette.

—¿Y tú te atreves a compararte con ella?

Nanette le ofreció su mandarina a Zulema.

—Toma, te la doy a ti.

«Qué celosa resultó ser la niña», pensó Nanette.

Zulema no la aceptó y sonrió con picardía.

—Cómetela tú, Nanette. Llevas un bebé en el vientre y necesitas alimentarte bien. Yo solo bromeaba con mi novio.

A decir verdad, en el fondo, a Nanette le caía bastante bien la chica. Era directa, no se guardaba las cosas y mucho menos apuñalaba por la espalda. Sí, era un poco ruidosa, pero viéndolo desde otra perspectiva, también le daba mucha vida al ambiente.

A Venancio, en cambio, escuchar la palabra "novio" le provocaba una inmensa incomodidad.

—¿Tienes que tener la palabra "novio" en la boca todo el tiempo?

—¡Pues claro! —respondió Zulema—. Solo tengo tres meses, tengo que aprovecharlos al máximo.

Nanette quiso bromear con ella.

—Y después de tres meses, ¿de verdad te vas a separar de tu querido Venancio?

Zulema parpadeó con sus enormes y brillantes ojos, dejó escapar un bufido de niña mimada y salió corriendo.

Venancio la señaló con el dedo.

—¿Qué significó ese bufido?

Nanette sonrió.

—En tres meses lo sabrás.

Venancio suspiró profundamente.

—Dime que perdí la cabeza en ese momento. ¡¿Cómo se me ocurrió besarla?!

De pronto, Zulema regresó corriendo.

—Venancio, hoy mismo me mudo a vivir contigo.

Venancio casi se atraganta con su propia saliva.

—¡Ni lo sueñes!

—Pero, ¿qué no se supone que los novios viven juntos?

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