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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 882

Nanette no procesó la noticia en absoluto, asumiendo que Félix solo estaba diciendo tonterías.

—¿Crees que me vas a engañar con esto para que vuelva? ¡Félix! ¿Acaso perdiste la cabeza?

—Es verdad, Nanette, no te estoy mintiendo —sollozó él—. Si no me crees, puedes ir ahora mismo a la Jefatura de Policía de San Lirio. Mamá está ahí ahora mismo. Dicen que podemos tramitar su libertad bajo fianza, pero no tengo idea de qué hacer. Nanette, te lo suplico, no me dejes solo con esto, ¿sí?

...

Nanette apretó el teléfono con fuerza, su mente de pronto se sumió en un caos total.

Félix no dejaba de llorar y suplicar.

—Nanette, sé que mamá te trató muy mal, pero ella te crio. Ayúdala, por favor.

—Hermana, eres la única familia que me queda, no sé qué hacer. No me abandones.

—Nanette...

Ella respiró hondo.

—Espérame en casa.

Luego, se dirigió al conductor:

—Vamos a Colinas de Monteverde.

***

Dentro de la inmensa mansión, el ambiente era tan frío como un congelador. Félix estaba acurrucado en el sofá de la sala. Al escuchar que tocaban a la puerta, saltó como un resorte.

Una empleada intentó ir a abrir, pero él la detuvo.

—¡Yo voy, yo voy!

Al abrir la puerta y ver a Nanette, fue como si viera un salvavidas. De tanto llorar, su voz estaba completamente ronca.

—Nanette...

A decir verdad, era la primera vez que ella lo veía tan demacrado. Toda esa arrogancia, altanería y rebeldía habían desaparecido por completo. Solo quedaba un chico lamentable.

Félix, con actitud sumisa, se apresuró a acercarle una silla cómoda y le ofreció un vaso de agua fresca.

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