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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 883

El movimiento fue tan rápido que la tomó por sorpresa.

Nanette frunció el ceño.

—¿Tienes las rodillas de gelatina o qué?

Félix le abrazó las piernas.

—Dicen que una hermana mayor es como una madre. No me importa arrodillarme ante quien considero mi familia si eso nos salva.

Nanette casi suelta una carcajada, pero dada la situación, no tenía ganas de reír.

Para ser honesta, no quería involucrarse. Sin embargo, antes de morir, en el video que le había dejado, su padre Guillermo Larco le había suplicado encarecidamente que, en momentos críticos, cuidara de ellos dos. Parecía que su padre tenía el don de la premonición. Probablemente sabía que ninguno de los dos era fácil de llevar, pero jamás habría imaginado que Eloísa cruzaría este límite.

Si no se equivocaba, este escándalo ocuparía las portadas de todos los periódicos al día siguiente. Y aunque ella se había desligado de la familia, seguía llevando el apellido Larco. No podía huir de ello.

Nanette tomó una decisión rápida.

—Primero vamos a Villa Montaña.

Félix se quedó perplejo.

—Pero, Nanette... ¿no vamos a salvar a mamá primero?

—Es tu madre, no digas mamá como si fuera de ambos.

—Oh... entonces, ¿no vamos a salvar a mi madre primero?

—¿Y cómo sugieres que lo haga? Acaba de matar a alguien. Fue un homicidio y ya es un caso penal. ¿Pretendes que vaya a rescatarla de la cárcel?

—Entonces... ¿qué hacemos?

Nanette no le respondió, solo le preguntó:

—¿Puedes manejar?

Con su barriga tan grande y a esas horas de la noche, lo más prudente era que ella no estuviera al volante.

Félix asintió con firmeza.

—Sí puedo.

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