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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 904

—Tienes suerte de que no se trató de un homicidio intencional —respondió Nanette con frialdad—, de lo contrario, ten por seguro que nunca volverías a ver la luz del sol.

Eloísa esbozó una sonrisa amarga.

—Dime la verdad, ¿estás feliz?

—¿Quieres que sea sincera?

—Por supuesto.

—La verdad es que no me hace ni feliz ni infeliz.

»Todo esto es consecuencia de tus propios actos. Pero, míralo por el lado bueno: aprovecha el tiempo que pases allí para reflexionar y, cuando salgas, quizá puedas ser una mejor persona.

»Lo único que me da lástima es tu hijo. Primero perdió a su padre y ahora, básicamente, también pierde a su madre. Se queda completamente solo, sin nadie que se preocupe por él ni lo cuide. Si quiere llorar, ni siquiera tendrá un hombro donde apoyarse.

»Como su madre biológica, ¿no crees que él es la verdadera víctima aquí?

Eloísa sintió una punzada en el pecho y un nudo en la garganta.

—Nunca fui una buena esposa y mucho menos una buena madre. Toda mi vida solo pensé en mí misma. Tienes razón, si hoy estoy aquí, es únicamente mi culpa. No puedo culpar a nadie más.

—Pero, Nanette... —Eloísa se levantó con lentitud.

Se apoyó en los brazos de la silla y, ante la mirada atónita de los presentes, se dejó caer de rodillas, rompiendo en llanto.

—Sé que te hice mucho daño, y entiendo que me odies. Pero hasta el día de hoy, Félix te sigue viendo como a su hermana mayor. Te lo suplico, por el cariño que él te tiene y por el respeto a mi difunto esposo, cuídalo. No dejes que se vaya por el mal camino, no dejes que termine como yo.

En ese preciso instante, Félix llegó corriendo y se quedó petrificado al ver la escena.

—¡Mamá, ¿qué estás haciendo?! ¡Levántate ahora mismo! ¡Es una humillación innecesaria, no tienes por qué rogarle así a mi hermana!

Se acercó de prisa e intentó levantarla.

—¡Ponte de pie!

Pero Eloísa se negaba a moverse.

—Félix, le estoy suplicando a tu hermana que te cuide. No me jales.

—¡No importa lo que le estés pidiendo, una madre no debe arrodillarse ante su hija! ¡Dicen que eso es de mal agüero y solo trae deshonra! ¡Yo quiero que mi hermana tenga una vida plena y feliz, así que levántate de una maldita vez!

Tanto Eloísa como Nanette se quedaron en completo silencio.

Nanette había pensado que Félix llegaría a gritarle y culparla por la escena.

Eloísa también creía que su hijo estaba reaccionando por puro dolor de verla humillada.

Pero resultó que...

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