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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 92

Noel soltó una carcajada.

—No puedes andar presumiéndome así, van a pensar que estamos locos.

—Yo nomás digo la verdad —replicó Isaac con una sonrisa—. De hecho, hace rato le estaba platicando a Nanette que usted fue el líder de la famosa Alianza K.

Noel se quedó helado.

Esa era una información que no quería hacer pública por el momento.

Nunca imaginó que...

Noel no pudo evitar regañarlo.

—¡Bocón!

Después de trabajar tanto tiempo con Noel, la capacidad de observación de Isaac era impecable.

En ese momento, sintió que su jefe de verdad se había enojado.

—Jefe, ¿cree que... hablé de más?

Noel frunció el ceño ligeramente.

Sin embargo, Nanette curvó los labios en una sonrisa y le tendió la mano.

—Vamos a presentarnos de nuevo.

Noel miró esa mano pálida, sin entender muy bien qué pasaba.

—Soy Nanette, también conocida como la sublíder de la «Alianza K», bajo el seudónimo de «Storm».

El semblante de Noel se relajó poco a poco y estrechó su mano con suavidad.

—Soy Noel, líder de la Alianza K, con el seudónimo de «King».

Ambos se miraron y sonrieron, como dos viejos amigos reencontrándose.

Isaac se quedó con la boca abierta un buen rato.

—¿Tú... tú eres... Storm?

Nanette ladeó la cabeza, divertida.

—¿Qué pasa? ¿Acaso no doy el perfil?

Isaac negó con la cabeza, todavía atónito.

—No.

—¿Y por qué no?

—No eres como me lo imaginaba.

—¿Ah, sí?

Isaac seguía con cara de incredulidad.

—Yo me imaginaba al verdadero Storm como un mercenario rudo de internet, un tipo de acción.

Nanette soltó una carcajada.

—¿Y las mujeres no podemos ser de acción?

—Pues sí, viéndolo bien, ¿por qué no? Nanette es súper lista, si pudo desarrollar sola un juego con tanto potencial, no es tan descabellado que sea Storm.

—Entonces, ¿qué tanto le das vueltas? —preguntó Noel.

Isaac cayó en la cuenta de algo.

—Espere un segundo, jefe. ¿Por qué se tomó con tanta calma que Nanette fuera Storm?

Noel desvió la mirada hacia la ventana.

El paisaje que desfilaba afuera se sentía ajeno, pero al mismo tiempo guardaba una extraña familiaridad.

Nadie sabía que, aquel año, él había estado en San Lirio.

Fue justo después de investigar la verdadera identidad detrás del apodo «Storm». Viajó a San Lirio y la vio en persona.

Tenía una presencia imposible de ignorar: una belleza limpia, una mirada despierta y esa calma de la gente que va dos pasos adelante.

Hasta a él le había sorprendido.

Resultaba increíble que una joven tan delicada y bonita fuera el implacable «Storm» que arrasaba con todos en la red.

Al ver que no había respuesta desde el asiento trasero, Isaac presintió que algo andaba raro.

—Jefe, ¿qué le pasa?

El hombre salió de sus recuerdos y un destello cruzó por sus ojos profundos.

—Porque hace diez años que sé que ella es Storm.

Aquel año, Nanette tenía dieciocho años.

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