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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 987

Después del desayuno, Nanette le acomodó la corbata y lo acompañó hasta la puerta.

El hombre, reacio a marcharse, le dio un beso en la mejilla.

—¿No querías ir a la oficina hoy? Le diré a Hugo que pase a buscarte.

—No hace falta. Ya puedo manejar sola. Deja que él se quede a tu lado por ahora; tienes que encargarte de los asuntos de Puerto Alba y necesitas ayuda.

Noel intentó insistir, pero Nanette lo detuvo.

—Anda ya, vete a tu reunión. Cuando termines, pasas por mi oficina a buscarme.

—De acuerdo.

Se inclinó para besarle la frente una vez más.

—Te enviaré un mensaje en cuanto termine.

—Sí.

Melba no paraba de sonreír al verlos.

—Señorita, parecen recién casados, ¡no se pueden despegar!

Nanette no fingió modestia; la sonrisa en su rostro irradiaba pura felicidad.

***

Había pasado más de un mes desde la última vez que pisó la empresa y, la verdad, la extrañaba.

Al verla llegar, los ojos de la recepcionista se iluminaron.

—¡Vicepresidenta Larco! ¡Qué alegría verla!

Nanette le entregó las llaves del auto.

—Les preparé unos regalitos para celebrar el primer mes de mi bebé. Busca a un par de compañeros para que te ayuden a sacarlos del auto y repártelos entre todos.

—¡Claro que sí! Usted es maravillosa, Vicepresidenta.

Al pasar por el Departamento de Desarrollo, vio a Gael concentrado en su trabajo.

Nanette tocó la puerta de cristal.

Todos los compañeros se voltearon a mirarla y la saludaron al unísono.

Ella les sonrió a todos.

—Gracias por su esfuerzo. En un par de días los invitaré a comer a un buen restaurante.

Gael se acercó a paso rápido.

—¿Qué haces aquí tan de repente? ¿No ibas a descansar unos días más?

—Hoy me dio por venir a saludarlos. En una semana regresaré a trabajar formalmente.

—Ya que estás aquí, hay algo que necesito decirte.

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